Según informes, funcionarios estadounidenses han advertido a Diosdado Cabello, un aliado clave de Nicolás Maduro y ministro del Interior de Venezuela, que podría enfrentar consecuencias si no apoya a la presidenta interina Delcy Rodríguez. La advertencia se produce en medio de una estrategia estadounidense para mantener la estabilidad dentro del liderazgo de Venezuela mientras se busca una transición y se asegura el acceso a las reservas de petróleo del país, informó Reuters.
Según informes, a los funcionarios estadounidenses les preocupa que Cabello, considerado durante mucho tiempo por muchos como el segundo al mando de facto dentro del régimen de Maduro, pueda socavar los planes de Washington. El objetivo de Estados Unidos es mantener en sus puestos a figuras clave del círculo íntimo de Maduro para garantizar una transición de poder sin problemas.
La situación se desarrolla en un contexto de continua agitación política y económica en Venezuela. El gobierno de Maduro ha enfrentado una condena generalizada a nivel internacional por su historial de derechos humanos y su manejo de la crisis económica del país, que ha provocado una emigración masiva y la escasez de bienes esenciales. Estados Unidos ha sido un crítico vocal de Maduro y ha impuesto sanciones a funcionarios y entidades venezolanas.
El senador Marco Rubio esbozó un plan de tres puntos para Venezuela, lo que subraya aún más el enfoque de Estados Unidos en el país. El interés del gobierno estadounidense en el petróleo venezolano también es un factor importante, particularmente porque busca desviar los suministros de China y ayudar a Venezuela a evitar recortes de producción más profundos, según una publicación de Donald Trump el lunes, quien declaró que Venezuela entregaría crudo por valor de $2 mil millones a los Estados Unidos.
La participación de Estados Unidos en Venezuela refleja una larga historia de intervención en los asuntos latinoamericanos, a menudo impulsada por intereses económicos y estratégicos. La situación actual está siendo observada de cerca por países de la región y de otros lugares, con diferentes perspectivas sobre la legitimidad del gobierno de Maduro y el papel de los actores externos en la resolución de la crisis. La comunidad internacional sigue dividida sobre cómo abordar la situación en Venezuela, con algunos países que apoyan a Maduro y otros que respaldan a la oposición.
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