La reciente acción militar de Estados Unidos en Venezuela ha desatado preocupaciones sobre el futuro control y la utilización de los extensos recursos minerales de Sudamérica, lo que podría impactar la transición energética global y la dinámica del poder geopolítico. La operación militar, presentada como un ataque contra un régimen corrupto, es vista por algunos analistas como un movimiento estratégico en la continua competencia entre EE. UU. y China por el acceso a recursos vitales.
Las reservas de petróleo de Venezuela son un objetivo principal, aunque no exclusivo. La vasta riqueza mineral de la nación, incluyendo elementos de tierras raras cruciales para las tecnologías de energía renovable, está en juego. El resultado de esta intervención podría determinar si estos recursos se canalizan para facilitar un cambio global hacia la energía limpia o se utilizan para reforzar la fuerza militar de EE. UU. y proteger sus intereses en los combustibles fósiles.
La situación se desarrolla en un contexto de creciente demanda global de recursos necesarios para vehículos eléctricos, paneles solares y otras tecnologías verdes. Sudamérica posee importantes reservas de litio, cobre y otros minerales esenciales para esta transición. El control sobre estos recursos podría proporcionar una ventaja económica y estratégica significativa.
Arreglar la infraestructura de la industria petrolera de Venezuela tomaría muchos años y costaría decenas de miles de millones de dólares.
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