El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró que la toma de Groenlandia por "medios militares" sigue siendo una opción para Estados Unidos, ya que el presidente Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de adquirir el territorio. Rubio indicó que se reuniría con funcionarios daneses la próxima semana para discutir el asunto más a fondo.
Rubio, cuando se le preguntó sobre las posibles preocupaciones de los aliados de la OTAN con respecto a tal movimiento, reconoció la autoridad del presidente para usar la fuerza, pero enfatizó que las soluciones diplomáticas eran el curso de acción preferido. Las declaraciones se hicieron el 7 de enero de 2026, en medio de renovadas especulaciones sobre el interés de Estados Unidos en Groenlandia.
El concepto de adquirir Groenlandia no es nuevo. En 2019, el presidente Trump supuestamente exploró la posibilidad de comprar la isla a Dinamarca, lo que provocó controversia y una ruptura diplomática. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, y el gobierno danés ha mantenido constantemente que no está a la venta.
El interés estratégico de EE. UU. en Groenlandia se debe a su ubicación geopolítica, particularmente su proximidad a Rusia y la región ártica. A medida que el cambio climático derrite el hielo ártico, están surgiendo nuevas rutas marítimas y oportunidades de extracción de recursos, lo que hace que Groenlandia sea cada vez más valiosa. Estados Unidos ya mantiene una presencia militar en la isla en la Base Aérea de Thule, una parte fundamental de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos.
El uso potencial de "medios militares", como mencionó Rubio, plantea importantes cuestiones éticas y legales. El derecho internacional generalmente prohíbe el uso de la fuerza para adquirir territorio. Cualquier acción de este tipo probablemente sería recibida con una condena generalizada de la comunidad internacional y podría desestabilizar la región ártica.
La situación también destaca el papel cada vez mayor de la inteligencia artificial en la estrategia geopolítica. La analítica predictiva impulsada por la IA podría utilizarse para evaluar los riesgos y beneficios potenciales de la adquisición de Groenlandia, incluidas las consideraciones económicas, ambientales y de seguridad. Además, la IA podría desplegarse para la vigilancia y la recopilación de inteligencia en el Ártico, lo que podría intensificar las tensiones con otras naciones que compiten por la influencia en la región. El desarrollo de sistemas de armas autónomos también plantea preocupaciones sobre el potencial de una escalada no intencionada en el Ártico.
Se espera que la próxima reunión de Rubio con funcionarios daneses aborde estas preocupaciones y explore posibles vías de cooperación en la región ártica. Las discusiones probablemente se centrarán en el desarrollo económico, la protección ambiental y la cooperación en materia de seguridad, así como en el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Dinamarca en el contexto de Groenlandia. El resultado de estas discusiones sigue siendo incierto, pero la situación subraya la creciente importancia estratégica del Ártico y la compleja dinámica geopolítica en juego.
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