Estados Unidos continuará controlando la venta de petróleo venezolano "indefinidamente", según un comunicado de la Casa Blanca publicado el miércoles. Esta decisión se produce tras la medida del gobierno estadounidense de reclamar aproximadamente 50 millones de barriles de crudo venezolano, actualmente bloqueados, y la incautación de un petrolero con bandera rusa supuestamente vinculado a Venezuela.
EE. UU. planea vender hasta $3 mil millones en crudo venezolano, actualmente retenido en buques tanque e instalaciones de almacenamiento, en el mercado global. Esta acción se produce después de la supuesta captura de Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense, aunque los detalles que rodean este evento siguen sin estar claros. La Casa Blanca indicó que tiene la intención de mantener el control sobre todas las futuras ventas de producción de crudo de Venezuela.
Este desarrollo se produce en un contexto de sanciones estadounidenses existentes contra Venezuela, destinadas a presionar al régimen de Maduro, al que Washington acusa de corrupción, abusos contra los derechos humanos y socavar las instituciones democráticas. EE. UU. ha buscado durante mucho tiempo aislar económicamente al gobierno de Maduro, reconociendo al líder opositor Juan Guaidó como el presidente interino legítimo durante un período de tiempo.
La medida para controlar las ventas de petróleo venezolano añade una nueva capa al complejo panorama geopolítico del mercado mundial del petróleo. Venezuela, miembro fundador de la OPEP, posee algunas de las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo. Sin embargo, su producción de petróleo se ha desplomado en los últimos años debido a la mala gestión, la corrupción y el impacto de las sanciones estadounidenses.
Es probable que la acción de EE. UU. suscite críticas de países que mantienen lazos diplomáticos y económicos con el gobierno de Maduro, incluidos Rusia y China. Estas naciones han condenado sistemáticamente las sanciones estadounidenses contra Venezuela como unilaterales e intervencionistas. La incautación del petrolero con bandera rusa, en particular, podría exacerbar aún más las tensiones entre Washington y Moscú.
El futuro de la industria petrolera de Venezuela y su papel en el mercado energético mundial siguen siendo inciertos. El control estadounidense sobre las ventas de petróleo podría proporcionar fondos para un futuro gobierno de transición o utilizarse para ayuda humanitaria dentro de Venezuela. Sin embargo, las implicaciones a largo plazo para la soberanía y la recuperación económica de Venezuela aún están por verse. La situación se complica aún más por el mercado mundial del petróleo con exceso de oferta, donde los productores de petróleo continúan bombeando más crudo del necesario.
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