La destitución de Nicolás Maduro del poder por parte de Estados Unidos y su posterior comparecencia ante un tribunal de Nueva York no han calmado los temores de muchos venezolanos, a pesar de que la vicepresidenta Delcy Rodríguez juró el lunes como presidenta interina con la bendición del presidente estadounidense Donald Trump. La transición, aunque destituye a Maduro, deja en su lugar gran parte del aparato gubernamental existente, lo que suscita preocupación por la continuación de la represión, según los residentes.
Mario, residente de Caracas, expresó su reticencia a celebrar públicamente, citando la historia de autoritarismo del gobierno. "Maduro se fue, pero el gobierno de Maduro sigue aquí", dijo, reflejando un sentimiento compartido por otros que han experimentado la censura y las limitaciones a la libre expresión.
El ascenso de Rodríguez a la presidencia interina ha hecho poco para aliviar estas ansiedades. Su larga trayectoria dentro de la administración de Maduro ha llevado a muchos a creer que las políticas y prácticas asociadas con el régimen anterior persistirán. Esto incluye la autocensura en las redes sociales, evitar las discusiones políticas en público y un ambiente general de miedo, informaron los residentes.
La intervención de Estados Unidos, aunque es bien recibida por algunos que ven la destitución de Maduro como un paso hacia la democracia, también es vista con escepticismo por otros que cuestionan las implicaciones a largo plazo de la injerencia extranjera en los asuntos venezolanos. La administración Trump ha defendido sus acciones, citando la supuesta corrupción de Maduro, los abusos contra los derechos humanos y el deterioro de la economía de Venezuela.
La toma de posesión de Rodríguez tuvo lugar en la Asamblea Nacional en Caracas, mientras que Maduro compareció ante un tribunal de Nueva York, a aproximadamente 3.200 kilómetros de distancia. Los cargos contra Maduro no se han hecho públicos.
La situación actual deja a Venezuela en un estado de incertidumbre. Si bien Maduro ya no está en el poder, la continuidad de su gobierno bajo Rodríguez plantea interrogantes sobre el potencial de un cambio genuino y el futuro de la democracia en el país. La comunidad internacional está observando de cerca los acontecimientos, y muchos piden elecciones libres y justas para determinar el próximo líder de Venezuela.
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