Se observó a civiles huyendo en masa de varios barrios del norte de Alepo a medida que se intensificaban los combates entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos, y el ejército sirio tras el fracaso de las conversaciones de integración. Las estimaciones del número de evacuados variaron ampliamente, y algunas situaron la cifra en más de 100.000, según organizaciones de ayuda locales.
El aumento de la violencia se produjo tras semanas de negociaciones destinadas a integrar las fuerzas de las FDS en la estructura militar siria, una medida destinada a estabilizar la región y consolidar el control del gobierno. Estas conversaciones, mediadas por funcionarios rusos, supuestamente fracasaron debido a desacuerdos sobre el nivel de autonomía que las unidades de las FDS conservarían dentro del ejército sirio. "El problema central fue la insistencia de las FDS en mantener su estructura de mando y control sobre la seguridad local", dijo una fuente cercana a las negociaciones que habló bajo condición de anonimato. "El gobierno sirio consideró esto inaceptable, insistiendo en la plena integración bajo un mando central".
Las FDS, una coalición de combatientes kurdos y árabes, han sido un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra ISIS en Siria. El grupo controla una parte importante del noreste de Siria, incluidos recursos petroleros y agrícolas clave. El gobierno sirio, respaldado por Rusia e Irán, busca desde hace tiempo reafirmar su autoridad sobre todo el país.
La reanudación de los combates ha suscitado preocupación por la estabilidad de la región y la posibilidad de que se produzcan nuevos desplazamientos. Las organizaciones humanitarias están luchando por prestar asistencia al creciente número de evacuados. "Nos enfrentamos a una situación crítica", dijo Fatima Hussein, portavoz de la Media Luna Roja Siria. "Las necesidades son inmensas y los recursos son escasos. Necesitamos urgentemente más apoyo para proporcionar refugio, alimentos y atención médica a los desplazados".
El fracaso de las conversaciones de integración y la consiguiente escalada de la violencia también tienen implicaciones para el panorama político más amplio de Siria. Los analistas sugieren que podría envalentonar a otros grupos armados y complicar aún más los esfuerzos por encontrar una solución política duradera al conflicto. "Este acontecimiento subraya la fragilidad de la situación en Siria", dijo el Dr. Elias Murad, analista político del Centro de Estudios Estratégicos de Damasco. "Pone de relieve la profunda desconfianza y los intereses contrapuestos que siguen alimentando el conflicto".
Al día de hoy, continúan los combates en varios barrios del norte de Alepo. Tanto las FDS como el ejército sirio han desplegado refuerzos en la zona. Los observadores internacionales piden un alto el fuego inmediato y la reanudación de las negociaciones para evitar más derramamiento de sangre y desplazamientos. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto celebrar una reunión de emergencia a finales de esta semana para debatir la situación en Siria.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment