El ejército libanés anunció que ha tomado el control de la seguridad en el sur del país, una zona que ha estado controlada en gran medida por Hezbolá durante décadas. La medida se produce en medio de crecientes tensiones y temores de una posible escalada de la acción militar de Israel contra el grupo respaldado por Irán.
El ejército libanés declaró su objetivo de limpiar la zona al sur del río Litani, aproximadamente a 30 kilómetros (20 millas) de la frontera israelí, de armas no estatales para finales de año. Esta iniciativa fue la primera fase de un plan respaldado por el gobierno. El ejército describió su logro como "efectivo y tangible", al tiempo que reconoció la necesidad de continuar los esfuerzos para retirar artefactos explosivos sin detonar y abordar la infraestructura de túneles.
El Líbano ha estado bajo una importante presión internacional, particularmente de los Estados Unidos, para desarmar a Hezbolá. Esta presión se intensificó tras un acuerdo de alto el fuego en noviembre de 2024 que puso fin a un conflicto de un año entre Israel y Hezbolá. Hezbolá, una poderosa milicia y partido político, ha sido durante mucho tiempo una fuerza dominante en el sur del Líbano, proporcionando servicios sociales y manteniendo una fuerte presencia militar.
En respuesta al anuncio del ejército libanés, la oficina del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que los esfuerzos para desarmar completamente a Hezbolá eran esenciales. Israel considera a Hezbolá como una importante amenaza para la seguridad y ha pedido repetidamente la plena aplicación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige el desarme de todos los grupos armados en el Líbano y el establecimiento de una zona de seguridad libre de personal armado entre el río Litani y la Línea Azul.
La situación en el sur del Líbano es supervisada de cerca por la comunidad internacional debido a su potencial para desencadenar un conflicto más amplio. La presencia de Hezbolá y las continuas tensiones entre Israel y el grupo han convertido a la región en un punto álgido para la inestabilidad regional. El aumento del papel del ejército libanés en la seguridad es visto por algunos como un paso positivo hacia la afirmación de la autoridad estatal y la prevención de una mayor escalada. Sin embargo, el éxito a largo plazo de este esfuerzo dependerá de la capacidad del ejército para mantener la seguridad e impedir que Hezbolá reafirme su control.
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