Las autoridades iraníes implementaron un apagón generalizado de internet el 9 de enero de 2026, mientras los manifestantes planeaban nuevas manifestaciones contra las condiciones económicas del país. El cierre de internet, que afecta tanto a los servicios móviles como a los de línea fija, tiene como objetivo interrumpir la organización y la difusión de información relacionada con las protestas, que han crecido en escala y naturaleza política en las últimas dos semanas.
Las manifestaciones comenzaron inicialmente en respuesta al aumento de la inflación y el desempleo, pero desde entonces han evolucionado para incluir quejas más amplias contra el gobierno. Los informes indican que las protestas se han extendido a más de 100 pueblos y ciudades de todo Irán. La respuesta del gobierno, incluido el cierre de internet, refleja una estrategia para controlar el flujo de información y reprimir la disidencia.
NetBlocks, una organización no gubernamental que monitorea la gobernanza de internet, confirmó la interrupción, afirmando que la conectividad había caído a niveles cercanos a cero en muchas partes del país. "Esta es una escalada significativa en los intentos del gobierno de sofocar los disturbios", dijo Alp Toker, director de NetBlocks, en un comunicado emitido hoy. "Tales cierres generalizados no solo limitan la libertad de expresión, sino que también impactan severamente a las empresas y los servicios esenciales".
La infraestructura de internet en Irán depende en gran medida de la Compañía de Telecomunicaciones de Irán (TCI), una entidad estatal. TCI controla la mayor parte del ancho de banda del país y tiene la capacidad técnica para implementar restricciones tan amplias. Los expertos sugieren que el gobierno probablemente empleó tecnología de inspección profunda de paquetes (DPI) para filtrar y bloquear sitios web y aplicaciones específicos, incluidas las plataformas de redes sociales comúnmente utilizadas por los manifestantes para organizar y compartir información. DPI permite a los administradores de la red examinar la parte de datos de un paquete a medida que pasa por un punto de inspección, buscando contenido específico.
Se espera que el impacto económico del cierre de internet sea sustancial. Las empresas que dependen de las transacciones y la comunicación en línea enfrentarán interrupciones significativas. El sector tecnológico, que ya enfrenta desafíos debido a las sanciones internacionales, probablemente experimentará nuevos contratiempos. "Internet es crucial para nuestras operaciones", dijo un emprendedor tecnológico con sede en Teherán que solicitó el anonimato. "Estos cierres imposibilitan la realización de negocios y nos aíslan aún más de la economía global".
Las restricciones actuales de internet no son inéditas en Irán. El gobierno ha empleado previamente tácticas similares durante períodos de disturbios políticos. Sin embargo, la escala y la duración de este último cierre generan preocupaciones sobre las implicaciones a largo plazo para la libertad de expresión y la estabilidad económica en el país.
A finales del 9 de enero de 2026, no había indicios de cuándo se restablecerían los servicios de internet. Los manifestantes han prometido continuar sus manifestaciones a pesar de las restricciones, lo que aumenta la posibilidad de nuevos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La situación sigue siendo fluida y los observadores internacionales están monitoreando de cerca los acontecimientos.
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