Ejecutivos petroleros expresaron escepticismo sobre el plan del Presidente Trump para revivir la industria energética de Venezuela con una inversión propuesta de $100 mil millones, citando riesgos significativos y experiencias pasadas con confiscaciones de activos. En una reunión en la Casa Blanca convocada por Trump, Darren Woods, el director ejecutivo de Exxon Mobil, destacó los desafíos que enfrentaría su compañía al regresar a Venezuela.
Woods declaró que Exxon Mobil había sufrido la confiscación de sus activos en Venezuela en dos ocasiones, lo que convierte un posible reingreso en una propuesta que requiere "algunos cambios bastante significativos". Añadió: "Hoy en día es inviable invertir", señalando la actual reticencia de la compañía a invertir en el sector petrolero del país.
La vacilación de Exxon Mobil se debe a experiencias previas en Venezuela, donde la compañía enfrentó la nacionalización de sus activos bajo administraciones anteriores. A pesar de la disposición de Exxon Mobil para operar en entornos desafiantes, como sus operaciones de perforación en aguas profundas frente a la costa de Guyana y su inversión de $19 mil millones en la producción de gas natural en Papúa Nueva Guinea, la inestabilidad política y económica en Venezuela presenta un conjunto único de preocupaciones.
La reunión, destinada a recabar el apoyo de la industria al plan de Trump para hacerse cargo de la industria petrolera venezolana, reveló un enfoque cauteloso por parte de los ejecutivos petroleros. Los riesgos potenciales asociados con la inversión en Venezuela, incluida la inestabilidad política, la corrupción y la posibilidad de nuevas confiscaciones de activos, pesaron mucho en sus consideraciones.
La industria energética venezolana ha estado en declive durante años, plagada de mala gestión, corrupción y falta de inversión. La producción se ha desplomado y la infraestructura del país está en mal estado. Una inversión de $100 mil millones sería una empresa significativa, que requeriría reformas sustanciales y garantías para asegurar la seguridad de las inversiones extranjeras.
La reacción de Woods y otros líderes de la industria sugiere que asegurar la aceptación para una empresa tan costosa y potencialmente arriesgada puede resultar difícil. El futuro del plan de Trump para revivir la industria energética de Venezuela sigue siendo incierto, dependiendo de que se aborden las preocupaciones de los ejecutivos petroleros y se cree un clima de inversión más estable y predecible.
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