El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos necesita "poseer" Groenlandia para evitar que Rusia y China obtengan el control del territorio. En declaraciones a los periodistas el viernes, Trump dijo: "Los países tienen que tener propiedad y tú defiendes la propiedad, no defiendes los arrendamientos. Y tendremos que defender Groenlandia". Añadió que Estados Unidos perseguiría este objetivo ya sea por "el camino fácil" o por "el camino difícil".
Los comentarios de Trump siguen a informes anteriores de que la Casa Blanca consideró la posibilidad de comprar Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca. Si bien la administración no ha descartado la anexión del territorio por la fuerza, tanto Dinamarca como Groenlandia han declarado firmemente que Groenlandia no está a la venta. Dinamarca ha advertido que una acción militar pondría en peligro la alianza de defensa transatlántica.
Los líderes políticos de Groenlandia, incluidos los miembros de la oposición, emitieron una declaración conjunta expresando su descontento con el enfoque de Estados Unidos. "No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses", decía la declaración. "El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés".
La idea de que Estados Unidos adquiera Groenlandia no es nueva. En 1946, la administración Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares por la isla, una oferta que fue rechazada. La ubicación estratégica de Groenlandia ha sido de interés para Estados Unidos durante mucho tiempo, particularmente con fines militares. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos estableció bases militares en Groenlandia para protegerse contra la agresión alemana. La Base Aérea de Thule, ubicada en el norte de Groenlandia, sigue siendo una parte importante de la red global del ejército estadounidense.
El panorama geopolítico actual, con una creciente competencia entre Estados Unidos, Rusia y China, ha renovado el interés en la importancia estratégica de Groenlandia. A medida que el hielo del Ártico se derrite debido al cambio climático, el acceso a los recursos naturales y las rutas marítimas en la región se está volviendo más factible, lo que intensifica aún más la competencia geopolítica.
El gobierno danés ha reiterado su posición de que el futuro de Groenlandia es una decisión que le corresponde a Groenlandia. El Departamento de Estado de EE. UU. no ha emitido ninguna declaración adicional que aclare las intenciones de la administración. La situación sigue siendo tensa, con los líderes groenlandeses enfatizando su derecho a la autodeterminación y Dinamarca advirtiendo contra cualquier intervención militar. Los próximos pasos son inciertos, pero es probable que el tema siga siendo un punto de discordia en las relaciones internacionales.
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