Un empleado de comercio minorista informó haber enfrentado presión por parte de su gerente para trabajar estando enfermo, a pesar de tener una relación generalmente positiva, según una carta enviada a la columna "Work Friend" de The New York Times. El empleado, que permaneció en el anonimato, detalló casos en los que el gerente mostró falta de comprensión cuando llamaba para reportarse enfermo, requiriendo que el empleado encontrara su propio reemplazo y expresando decepción cuando se solicitaba tiempo libre.
El empleado explicó que, si bien entendía la necesidad de establecer límites, dudaba debido a las quejas del gerente sobre el ausentismo del personal y la implicación de que tomar días de enfermedad era una decepción personal. Este escenario destaca una tensión común en el lugar de trabajo, particularmente en las industrias minoristas y de servicios, donde la escasez de personal puede imponer cargas adicionales a los gerentes y colegas.
Expertos en relaciones laborales señalan que tales situaciones pueden conducir al presentismo, donde los empleados acuden al trabajo enfermos, lo que podría propagar enfermedades y reducir la productividad general. Esta práctica contradice las recomendaciones de salud pública y puede crear un ambiente de trabajo hostil. La Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) requiere que los empleadores proporcionen adaptaciones razonables para los empleados con discapacidades, que pueden incluir tiempo libre por razones médicas. Sin embargo, las enfermedades a corto plazo como los resfriados y la gripe generalmente no están cubiertas por la ADA.
El comportamiento del gerente, como se describe, plantea cuestiones éticas sobre la responsabilidad del empleador y el bienestar del empleado. Si bien los gerentes pueden enfrentar presión para mantener los niveles de personal, priorizar la salud de los empleados puede conducir a una mejor moral y a una reducción del ausentismo a largo plazo. Las empresas están utilizando cada vez más herramientas de programación impulsadas por IA para optimizar los niveles de personal y minimizar el impacto de las ausencias inesperadas. Estas herramientas pueden predecir posibles escasez de personal basándose en datos históricos y la disponibilidad de los empleados, lo que permite a los gerentes abordar de manera proactiva las posibles brechas.
La situación subraya la importancia de una comunicación clara y políticas de licencia por enfermedad establecidas. Los empleados deben conocer sus derechos y responsabilidades con respecto al tiempo de enfermedad, y los gerentes deben estar capacitados para manejar las solicitudes de días de enfermedad de manera solidaria y conforme a las normas. El debate en curso sobre la licencia por enfermedad remunerada obligatoria a nivel federal refleja un reconocimiento creciente de la necesidad de proteger la salud y la seguridad económica de los trabajadores. Hasta ahora, no existe una ley federal que exija la licencia por enfermedad remunerada, lo que deja a los estados individuales y a los empleadores la determinación de sus propias políticas.
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