La operación fue una respuesta al ataque mortal del EI contra las fuerzas estadounidenses en Siria el 13 de diciembre, según declaró Centcom. Los ataques tenían como objetivo combatir el terrorismo y proteger a las fuerzas estadounidenses y asociadas que operan en la región. "Nuestro mensaje sigue siendo firme: si dañan a nuestros combatientes, los encontraremos y los mataremos en cualquier parte del mundo, sin importar cuánto intenten evadir la justicia", dijo Centcom en su declaración.
Según un funcionario que habló con CBS News, socio de la BBC en Estados Unidos, Estados Unidos y sus fuerzas asociadas lanzaron más de 90 municiones de precisión contra más de 35 objetivos. En la operación participaron más de 20 aeronaves, incluidos F-15E, A-10, AC-130J, MQ-9 y F-16 jordanos.
Se desconocen las ubicaciones específicas de los ataques y el alcance de las bajas.
La Operación Hawkeye Strike destaca la continua presencia militar estadounidense en Siria y su compromiso en la lucha contra el ISIS. El ejército estadounidense ha mantenido una presencia en Siria desde 2014 como parte de la Operación Inherent Resolve, la intervención militar contra el ISIS. El objetivo principal de la misión es trabajar con las fuerzas aliadas para derrotar al ISIS y evitar su resurgimiento.
Los ataques se producen en un momento de gran tensión en Oriente Medio. El ejército estadounidense ha sido blanco de milicias respaldadas por Irán en Irak y Siria en los últimos meses, y Estados Unidos ha respondido con ataques de represalia. La situación sigue siendo fluida y no está claro cuáles serán las implicaciones a largo plazo de los últimos ataques. Es probable que el ejército estadounidense continúe realizando operaciones contra el ISIS en Siria mientras el grupo represente una amenaza para los intereses estadounidenses y los aliados en la región.
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