El gobierno interino de Venezuela, liderado por Delcy Rodríguez, ha solicitado el apoyo del ejército estadounidense para recuperar un buque petrolero que zarpó del país sin autorización, según fuentes cercanas al gobierno venezolano que solicitaron el anonimato. Esta colaboración marca la primera instancia reconocida públicamente de cooperación militar entre las dos naciones desde la destitución del presidente Nicolás Maduro.
El buque, identificado como Olina o Minerva M, zarpó de un puerto en el oriente de Venezuela a finales del fin de semana pasado sin la aprobación de las autoridades portuarias ni de la empresa estatal de petróleo, PDVSA, en medio de la agitación tras la salida de Maduro, según imágenes satelitales y las fuentes antes mencionadas. PDVSA declaró que no había recibido el pago por el crudo a bordo del buque.
"El buque zarpó sin pago ni la autorización de las autoridades venezolanas", dijo PDVSA en un comunicado emitido el viernes, reconociendo además la asistencia del gobierno de los Estados Unidos para facilitar su regreso.
La decisión de Rodríguez de involucrar al ejército estadounidense se considera un esfuerzo por consolidar su control sobre la nación rica en petróleo durante un período de importante redistribución del poder y la riqueza. El repentino cambio de liderazgo ha creado un vacío de poder, y Rodríguez está buscando afirmar su autoridad.
La inusual alianza entre Estados Unidos y Venezuela se produce después de años de tensas relaciones bajo el liderazgo de Maduro. Estados Unidos había impuesto previamente sanciones a Venezuela, dirigidas a su sector petrolero y a funcionarios clave del gobierno, en respuesta a las preocupaciones sobre abusos contra los derechos humanos y el retroceso democrático. La decisión de cooperar en este asunto sugiere un posible cambio en la dinámica entre los dos países, al menos en el corto plazo.
Las circunstancias que rodean la partida no autorizada del buque siguen sin estar claras. Algunos analistas sugieren que el buque pudo haber estado intentando eludir las sanciones o que quedó atrapado en la confusión tras el cambio de gobierno. El incidente destaca los desafíos que enfrenta el nuevo liderazgo venezolano mientras busca estabilizar el país y recuperar el control sobre su vital industria petrolera.
Se desconoce la ubicación actual del buque, pero funcionarios de Estados Unidos y Venezuela están trabajando, según informes, para garantizar su regreso seguro a aguas venezolanas. Es probable que el incidente alimente un mayor debate sobre el futuro de la industria petrolera de Venezuela y el papel de los actores internacionales en la transición política del país.
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