La operación fue una respuesta al ataque mortal de ISIS contra las fuerzas estadounidenses en Siria el 13 de diciembre, según declaró Centcom. Los ataques tenían como objetivo combatir el terrorismo y salvaguardar a las fuerzas estadounidenses y asociadas que operan en la región. "Nuestro mensaje sigue siendo contundente: si dañan a nuestros combatientes, los encontraremos y los mataremos en cualquier parte del mundo, sin importar cuánto intenten evadir la justicia", afirmó Centcom.
Estados Unidos y sus fuerzas asociadas emplearon más de 90 municiones de precisión contra más de 35 objetivos, según un funcionario que habló con CBS News, socio estadounidense de la BBC. La operación involucró a más de 20 aviones, incluidos F-15E, A-10, AC-130J, MQ-9 y F-16 jordanos, añadió el funcionario.
Se desconocen las ubicaciones específicas de los ataques y el alcance de las bajas.
La Operación Hawkeye Strike destaca la presencia militar continua de Estados Unidos en Siria y la amenaza constante que representa ISIS, a pesar de la derrota territorial del grupo en 2019. Estados Unidos mantiene un contingente de tropas en Siria, centrado principalmente en asesorar y ayudar a las fuerzas asociadas en sus esfuerzos por contrarrestar los remanentes de ISIS. Estas fuerzas asociadas incluyen las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza liderada por kurdos que desempeñó un papel clave en la lucha contra ISIS.
El uso de municiones de precisión en los ataques refleja los avances en la tecnología militar, lo que permite ataques selectivos que tienen como objetivo minimizar las bajas civiles. La participación de múltiples tipos de aeronaves, incluidos drones como el MQ-9, demuestra la diversa gama de activos utilizados en las operaciones militares modernas. La participación de los F-16 jordanos subraya la importancia de las asociaciones internacionales en la lucha contra el terrorismo.
El compromiso del ejército estadounidense de tomar represalias contra los ataques a sus fuerzas subraya las complejidades de operar en zonas de conflicto. El potencial de escalada y la necesidad de equilibrar los objetivos militares con objetivos estratégicos más amplios siguen siendo consideraciones clave para los responsables políticos. Aún no se han visto las implicaciones a largo plazo de estos ataques en la estabilidad de la región y el futuro de la lucha contra ISIS.
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