Irán advirtió que tomaría represalias si Estados Unidos lo atacara, mientras que las protestas continuaron en todo el país el sábado por la noche a pesar de la represión gubernamental. Las manifestaciones, inicialmente desencadenadas por el aumento de la inflación en Teherán, se han extendido a más de 100 ciudades y pueblos de todo Irán, y los manifestantes ahora exigen el fin del gobierno del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei.
Videos verificados por la BBC e informes de testigos presenciales indicaron una escalada en la respuesta del gobierno a las protestas. Profesionales médicos de dos hospitales informaron a la BBC que se habían ingresado más de 100 cadáveres en un período de dos días, aunque se teme que el número de muertos a nivel nacional sea significativamente mayor.
Estados Unidos ha amenazado con posibles ataques contra Irán en respuesta a los asesinatos de manifestantes. En respuesta, el presidente del parlamento iraní declaró que si Estados Unidos atacara, Israel, junto con los centros militares y de transporte marítimo estadounidenses en la región, serían considerados objetivos legítimos.
Las protestas reflejan un descontento más amplio dentro de Irán, alimentado por las dificultades económicas y las restricciones a las libertades personales. El fiscal general de Irán ha declarado que cualquier persona que proteste será considerada un delincuente. Los disturbios actuales se hacen eco de períodos similares de agitación en la historia reciente de Irán, incluidas las protestas del Movimiento Verde de 2009, que siguieron a las controvertidas elecciones presidenciales. Estos eventos resaltan la tensión continua entre el liderazgo clerical del país y los segmentos de la población que buscan un mayor cambio político y social.
La comunidad internacional está monitoreando de cerca la situación. Las Naciones Unidas han pedido moderación y respeto por los derechos a la libertad de expresión y de reunión pacífica. Las potencias occidentales han condenado la violencia contra los manifestantes y están considerando nuevas sanciones contra los funcionarios iraníes involucrados en la represión. El potencial de una acción militar estadounidense genera preocupación sobre una mayor desestabilización en el Medio Oriente, una región que ya enfrenta numerosos conflictos y tensiones geopolíticas. La situación sigue siendo fluida, con la posibilidad de una mayor escalada dependiendo de las acciones tanto del gobierno iraní como de la comunidad internacional.
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