Centcom informó que los ataques se llevaron a cabo para combatir el terrorismo y proteger a las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región. "Nuestro mensaje sigue siendo firme: si dañan a nuestros combatientes, los encontraremos y los mataremos en cualquier parte del mundo, sin importar cuánto intenten evadir la justicia", dijo Centcom en su declaración.
Según un funcionario que habló con CBS News, socio estadounidense de la BBC, Estados Unidos y sus fuerzas aliadas lanzaron más de 90 municiones de precisión contra más de 35 objetivos. La operación involucró a más de 20 aeronaves, incluidos F-15E, A-10, AC-130J, MQ-9 y F-16 jordanos.
La ubicación específica de los ataques y el alcance de las posibles bajas no quedaron claros de inmediato.
El ejército estadounidense mantiene una presencia en Siria como parte de la Operación Resolución Inherente, la misión para derrotar a ISIS. El esfuerzo en curso implica trabajar con fuerzas aliadas, incluidas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), para llevar a cabo operaciones contra los remanentes de ISIS. Estas operaciones tienen como objetivo prevenir el resurgimiento del grupo terrorista y mantener la estabilidad en la región. La estrategia del ejército estadounidense en Siria es multifacética e implica apoyo aéreo, recopilación de inteligencia y asesoramiento y asistencia a las fuerzas locales.
Los ataques se producen en medio de la continua preocupación por la naturaleza cambiante de ISIS y su capacidad para llevar a cabo ataques en la región y más allá. Si bien ISIS ha sido derrotado territorialmente, el grupo continúa operando a través de redes clandestinas y mantiene la capacidad de llevar a cabo ataques insurgentes. El ejército estadounidense y sus socios siguen centrados en degradar las capacidades de ISIS y evitar que recupere territorio o influencia.
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