Kristy Hallowell, una residente de Greenwood Lake, Nueva York, de 44 años, experimentó un período de seis meses sin electricidad en 2025 después de que su factura de energía se triplicara inesperadamente a $1,800 por mes tras la pérdida de su empleo. Hallowell, junto con sus dos hijos y su madre, dependieron de un generador para la luz y la calefacción durante este período, lo que destaca las dificultades que enfrentan millones de estadounidenses que luchan contra el aumento vertiginoso de los precios de la energía.
La situación de Hallowell refleja una tendencia creciente de hogares que se retrasan en los pagos de servicios públicos. Según un informe reciente, casi uno de cada 20 hogares corre el riesgo de que su deuda de servicios públicos se envíe a cobranza antes de los meses de invierno. La electricidad ya se ha restablecido en la casa de Hallowell después de que una organización local sin fines de lucro ayudó a negociar un acuerdo de pago parcial con la compañía de servicios públicos. Sin embargo, su gas sigue desconectado y se enfrenta a crecientes facturas de electricidad, lo que la deja con aproximadamente $3,000 en deuda de servicios públicos y teme otro corte. "Esto ha sido traumático, por decir lo menos", afirmó.
El aumento en los precios de la energía durante el año pasado ha ejercido una presión financiera significativa sobre los hogares en todo el país. Varios factores contribuyen a este aumento, incluidos los crecientes precios del gas natural, las limitaciones de infraestructura y la inestabilidad geopolítica que impacta los mercados energéticos globales. Las compañías de servicios públicos se enfrentan a una mayor presión para equilibrar la asequibilidad para los consumidores con la necesidad de mantener la infraestructura y garantizar un servicio confiable.
El impacto del aumento de los costos de la energía se extiende más allá de los hogares individuales, afectando a la economía en general. Las empresas, particularmente aquellas con alto consumo de energía, se enfrentan a mayores gastos operativos, lo que podría conducir a precios más altos para los consumidores y una menor actividad económica. Las agencias gubernamentales y las organizaciones sin fines de lucro están trabajando para brindar asistencia a los hogares de bajos ingresos a través de programas de asistencia energética e iniciativas de acondicionamiento climático. Sin embargo, la demanda de estos programas a menudo excede los recursos disponibles.
Si bien la electricidad de Hallowell se ha restablecido, su situación sigue siendo precaria, ya que continúa lidiando con la deuda de servicios públicos y la amenaza de futuros cortes. La solución a largo plazo requiere un enfoque multifacético, que incluya inversiones en eficiencia energética, diversificación de las fuentes de energía y políticas que protejan a los hogares vulnerables de la carga de los altos costos de la energía.
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