Tres activistas británicos afiliados al grupo pro-Palestina Action están actualmente en huelga de hambre dentro del sistema penitenciario del Reino Unido, lo que genera preocupación por el deterioro de su salud y plantea interrogantes sobre los efectos a largo plazo del ayuno prolongado en el cuerpo humano. Heba Muraisi y Kamran Ahmed se han negado a comer durante 70 y 63 días, respectivamente, mientras que Lewie Chiaramello, que tiene diabetes tipo 1, participa en días alternos, todos exigiendo un juicio justo y la revocación de la designación de Palestine Action como organización terrorista por parte del Reino Unido, según Al Jazeera.
Los activistas protestan por su encarcelamiento relacionado con supuestos allanamientos en Elbit Systems, una filial británica de una empresa de defensa israelí en Bristol, y en una base de la Royal Air Force, donde, según se informa, se dañó el equipo. Otras cinco personas que inicialmente se unieron a la huelga de hambre han cesado su participación debido a complicaciones de salud. Amigos y familiares han expresado su alarma, afirmando que Muraisi y Ahmed están cerca de la muerte, pero se mantienen firmes en su compromiso de continuar la huelga hasta que se cumplan sus demandas.
Las huelgas de hambre prolongadas, históricamente empleadas como una forma de resistencia no violenta a nivel mundial, ejercen una inmensa presión sobre el cuerpo. Los expertos médicos señalan que, después de varios días sin comer, el cuerpo comienza a agotar sus reservas de glucosa, lo que lleva a la descomposición de la grasa y el tejido muscular para obtener energía. Este proceso, conocido como cetosis, puede provocar fatiga, mareos y deterioro de la función cognitiva. A medida que continúa la huelga, los órganos vitales, incluidos el corazón y los riñones, pueden sufrir daños irreversibles, lo que podría provocar insuficiencia orgánica y la muerte. El impacto específico varía según la salud individual, los niveles de hidratación y las afecciones preexistentes.
Palestine Action, el grupo al que pertenecen los activistas, ha sido un defensor vocal de los derechos de los palestinos y ha llevado a cabo numerosas protestas dirigidas a empresas a las que acusa de complicidad en las acciones militares israelíes. La decisión del gobierno del Reino Unido de clasificar al grupo como una organización terrorista ha sido objeto de críticas por parte de algunas organizaciones de derechos humanos, que argumentan que sofoca la expresión política legítima. La designación otorga a las autoridades poderes más amplios para arrestar y procesar a las personas asociadas con el grupo.
La huelga de hambre de los activistas establece paralelismos con actos de protesta similares a lo largo de la historia, desde los ayunos de Mahatma Gandhi durante el movimiento de independencia de la India hasta las huelgas de hambre de los prisioneros republicanos irlandeses en la década de 1980. Estas acciones a menudo sirven como una herramienta poderosa para llamar la atención sobre las quejas políticas y ejercer presión sobre las autoridades.
Al 11 de enero de 2026, el gobierno británico no ha comentado públicamente las demandas de los activistas. La situación sigue siendo tensa, con partidarios y familiares monitoreando de cerca la salud de Muraisi, Ahmed y Chiaramello, e instando a las autoridades a abordar sus preocupaciones. El resultado de la huelga de hambre y su impacto potencial en la política del Reino Unido hacia Palestine Action siguen siendo inciertos.
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