Tulsa Remote, el programa de atracción de trabajadores remotos más grande de EE. UU., reconoce la validez de las críticas dirigidas al trabajo remoto, a pesar de su propio éxito en el campo. Ben Stewart, el líder de Tulsa Remote, está de acuerdo con las preocupaciones sobre el rendimiento y el desarrollo profesional, particularmente para los trabajadores más jóvenes, pero no está de acuerdo con las soluciones propuestas, como los mandatos de regreso a la oficina.
Stewart argumenta que el problema principal es la falta de recursos adecuados e inversión organizacional para apoyar a los empleados y gerentes remotos. Sugiere que la rápida adopción del trabajo remoto, acelerada por la pandemia de COVID-19, superó el desarrollo de la infraestructura y los sistemas de apoyo necesarios.
Tulsa Remote se lanzó en 2018 como un programa experimental para atraer trabajadores remotos a Tulsa, Oklahoma, y diversificar su economía. La ciudad, históricamente dependiente de la industria del petróleo y el gas, había estado experimentando una disminución de la población y una pérdida de graduados universitarios. El programa tenía como objetivo revertir estas tendencias ofreciendo incentivos a los trabajadores remotos para que se mudaran a Tulsa.
The New York Times informó recientemente sobre un estudio que indica que los trabajadores más jóvenes que trabajan desde casa experimentaron contratiempos profesionales, incluidas menos oportunidades de capacitación y menos posibilidades de ascenso. Scott Galloway, profesor y autor, también ha expresado su preocupación por el impacto negativo del trabajo remoto en los jóvenes profesionales.
Stewart cree que simplemente ordenar un regreso a la oficina no aborda los problemas subyacentes. En cambio, aboga por invertir en herramientas, capacitación y estrategias que permitan un trabajo remoto eficaz. Esto incluye proporcionar a los empleados los recursos que necesitan para tener éxito en un entorno remoto, así como capacitar a los gerentes para que lideren eficazmente equipos remotos.
El éxito de Tulsa Remote demuestra que el trabajo remoto puede ser una estrategia viable para el desarrollo económico y la atracción de talento, pero requiere un enfoque proactivo y estratégico. La continua operación y evolución del programa probablemente servirá como un caso de estudio para otras ciudades y organizaciones que estén considerando iniciativas de trabajo remoto.
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