Los precios del oro batieron récords el lunes, superando los 4.600 dólares la onza por primera vez en la historia, ya que una confluencia de tensiones geopolíticas e incertidumbre en la política interna impulsó una avalancha hacia activos de refugio seguro. El ascenso del metal precioso, que ya ha subido aproximadamente un 6% este año, cobró aún más impulso gracias a una investigación sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que se sumó a las preocupaciones existentes en torno a los conflictos en Irán y Venezuela. La reacción del mercado subraya el atractivo perdurable del oro como cobertura contra la inestabilidad, lo que refleja una tendencia más amplia de los inversores que buscan refugio en tiempos turbulentos.
La investigación sobre el presidente Powell, derivada del descontento del presidente Trump con las políticas de tipos de interés de la Fed y una investigación sobre una renovación de 2.500 millones de dólares de la sede de la Fed, ha inyectado una dosis de incertidumbre en la política monetaria. Esta situación ha suscitado especulaciones sobre la posibilidad de que un cambio en la dirección de la Fed conduzca a recortes acelerados de los tipos de interés. Tradicionalmente, los tipos de interés más bajos son una bendición para el oro, ya que reducen el coste de oportunidad de mantener el activo que no genera rendimientos. Este efecto se ve amplificado por los recientes datos económicos que sugieren una desaceleración del mercado laboral estadounidense, lo que incentiva aún más a los inversores a buscar la seguridad del oro.
Al sentimiento alcista se suman los renovados puntos críticos geopolíticos. El aumento de las tensiones con Irán, tras las señales de Washington sobre posibles respuestas a los disturbios, y la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, han alimentado aún más la aversión al riesgo. Según Rajat Bhattacharya, estratega jefe de inversiones de Standard Chartered, estos acontecimientos "se suman a la narrativa de una mayor incertidumbre geopolítica que nos llevó a elegir el oro como una de las clases de activos de mayor convicción este año".
Más allá de las ansiedades inmediatas, los analistas señalan un cambio más fundamental que impulsa las perspectivas a largo plazo del oro. Eli Lee, de Bank of Singapore, destaca que el "argumento estructural a favor del oro permanece intacto", citando una reevaluación de las asignaciones de cartera a la luz de años de sanciones, fragmentación geopolítica y complejidad fiscal-monetaria. HSBC prevé que este impulso podría llevar los precios hasta los 5.000 dólares la onza en el primer semestre de 2026, respaldado por la demanda de refugio seguro, un dólar estadounidense más débil y la continua incertidumbre política. El aumento de los déficits fiscales en Estados Unidos y otras naciones también está fomentando la demanda de oro, consolidando su posición como un activo clave en un panorama mundial cada vez más volátil.
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