Irán declaró el lunes su disposición tanto para el conflicto como para la negociación, tras las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible intervención en respuesta a la represión del gobierno contra las protestas de la oposición. En una conferencia de embajadores extranjeros en Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, dijo: "No buscamos la guerra, pero estamos preparados para la guerra, incluso más preparados que en la guerra anterior". Sus comentarios, transmitidos por la televisión estatal, parecían referirse al conflicto de 12 días con Israel en junio, durante el cual Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes.
Araghchi añadió: "También estamos listos para las negociaciones, pero negociaciones que sean justas, con igualdad de derechos y respeto mutuo". Estas declaraciones se producen en medio de una creciente tensión en la región, alimentada por la preocupación por el programa nuclear de Irán y su participación en los conflictos regionales.
Los recientes disturbios en Irán comenzaron hace dos semanas, lo que provocó una respuesta del gobierno que ha suscitado la condena internacional. Horas después de los comentarios de Araghchi, los medios estatales iraníes transmitieron imágenes de grandes manifestaciones progubernamentales y procesiones fúnebres de personal de seguridad muerto en los recientes disturbios. El ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, describió las manifestaciones como "una advertencia a [Estados Unidos]", según informes de los medios estatales.
La relación de Irán con Estados Unidos se ha tensado desde que este último se retiró del acuerdo nuclear de 2015, formalmente conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), y volvió a imponer sanciones. El JCPOA, negociado entre Irán, Estados Unidos y otras potencias mundiales, tenía como objetivo limitar el programa nuclear de Irán a cambio de un alivio de las sanciones. La retirada de Estados Unidos y las consiguientes sanciones han afectado significativamente a la economía de Irán y han alimentado el descontento interno.
La posibilidad de una intervención estadounidense en Irán suscita preocupación entre los observadores internacionales, dado el ya volátil panorama geopolítico de Oriente Medio. Cualquier acción militar podría tener consecuencias de gran alcance, desestabilizando aún más la región y atrayendo a otros actores. La Unión Europea, junto con otros signatarios del JCPOA, ha estado trabajando para salvar el acuerdo y reducir la tensión entre Irán y Estados Unidos. Sin embargo, estos esfuerzos se han enfrentado a importantes desafíos a la luz de las continuas tensiones y la posición de Estados Unidos. La situación sigue siendo fluida, y la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos en Irán y la posibilidad de una mayor escalada.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment