Según informes publicados el 13 de enero de 2026, un soldado israelí fue filmado bailando cerca de lo que activistas identificaron como el sitio de una vivienda palestina recientemente demolida en Hebrón. El incidente, capturado en video y difundido en línea, ha suscitado críticas de organizaciones de derechos humanos y ha renovado el escrutinio de las políticas de demolición israelíes en la Cisjordania ocupada.
Desde octubre de 2023, las fuerzas israelíes han demolido más de 2000 viviendas palestinas en toda la Cisjordania ocupada, según datos recopilados por varios grupos internacionales de monitoreo. Estas demoliciones a menudo se llevan a cabo con el argumento de que las estructuras se construyeron sin los permisos requeridos, los cuales, según los palestinos y los grupos de derechos humanos, son casi imposibles de obtener.
El ejército israelí aún no ha emitido una declaración oficial sobre el comportamiento del soldado. Sin embargo, un portavoz, hablando en segundo plano, declaró que el incidente está siendo revisado para determinar si violó el código de conducta militar.
Las demoliciones tienen un impacto significativo en la población palestina, desplazando a familias e interrumpiendo comunidades. Según la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), la destrucción de viviendas e infraestructura exacerba los desafíos humanitarios existentes y socava las perspectivas de una solución de dos Estados. "Estas acciones no solo causan un inmenso sufrimiento, sino que también alimentan la inestabilidad y el resentimiento", dijo un portavoz de UNRWA en un comunicado.
Los críticos argumentan que las demoliciones violan el derecho internacional, específicamente el Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe la destrucción de propiedad privada en territorios ocupados a menos que sea absolutamente necesario para operaciones militares. Israel sostiene que sus acciones están de acuerdo con la ley y son necesarias por razones de seguridad y planificación urbana.
Es probable que el incidente y las demoliciones en curso tensen aún más las relaciones entre israelíes y palestinos y aumenten la presión sobre la comunidad internacional para que aborde la situación en la Cisjordania ocupada. La Unión Europea ha pedido repetidamente a Israel que detenga las demoliciones y los desalojos, afirmando que socavan la viabilidad de un futuro Estado palestino. Estados Unidos también ha expresado su preocupación por las demoliciones, instando a ambas partes a tomar medidas para reducir las tensiones.
Las consecuencias a largo plazo de estas demoliciones incluyen un mayor desplazamiento, mayores tensiones y una mayor erosión de la confianza entre israelíes y palestinos. La situación sigue siendo fluida, y los acontecimientos futuros probablemente dependerán de las acciones de ambas partes y de la participación de la comunidad internacional.
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