He Jiankui, el investigador chino que creó los primeros bebés genéticamente modificados del mundo, sigue siendo una figura controvertida en China, a pesar de su encarcelamiento y las preocupaciones éticas que rodean su trabajo. Condenado por engañar a las autoridades médicas y sentenciado a tres años de prisión, He, ahora de 41 años, vive actualmente y habla abiertamente en su casa en un centro de investigación respaldado por el gobierno al norte de Beijing.
He Jiankui argumenta que su trabajo simplemente se adelantó a su tiempo, y que el mundo, y particularmente China, ahora está listo para abrazar su visión de la edición genética. Si bien su pasaporte ha sido confiscado, impidiendo los viajes internacionales, se ha convertido en una figura visible, aunque controvertida, dentro del floreciente sector biotecnológico de China.
La edición genética, específicamente utilizando la tecnología CRISPR-Cas9 que He empleó, permite a los científicos alterar con precisión las secuencias de ADN. CRISPR-Cas9 funciona como unas tijeras moleculares, lo que permite la eliminación, adición o alteración de genes específicos dentro del genoma de un organismo. El experimento de He implicó la edición del gen CCR5 en embriones humanos, con el objetivo de conferir resistencia al VIH. Este gen codifica una proteína que el VIH utiliza para entrar en las células inmunitarias.
La comunidad científica condenó ampliamente el experimento de He, citando preocupaciones éticas sobre la edición de la línea germinal, que altera los genes que pueden transmitirse a las generaciones futuras. Las preocupaciones incluyen el potencial de consecuencias no deseadas, los efectos fuera del objetivo (donde la herramienta de edición modifica genes distintos del objetivo previsto) y la falta de datos a largo plazo sobre la salud y el desarrollo de los individuos editados.
La ambición de China de convertirse en una superpotencia biotecnológica añade otra capa de complejidad a la situación de He. La inversión del gobierno en investigación y desarrollo en áreas como la terapia génica y la medicina personalizada es sustancial. El hecho de que He no sea silenciado ni rehabilitado por completo sugiere un enfoque matizado, que quizás refleje el deseo de aprovechar su experiencia manteniendo al mismo tiempo el control sobre los límites éticos de la investigación científica.
Las implicaciones a largo plazo del trabajo de He siguen siendo inciertas. Se está monitoreando la salud y el bienestar de los niños editados genéticamente, aunque los detalles son escasos. El futuro de la edición genética en China, y a nivel mundial, probablemente estará determinado por los debates éticos en curso, los marcos regulatorios y los avances tecnológicos.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment