La imagen tradicional de un único CEO todopoderoso al mando de una empresa se enfrenta a un desafío. Un número creciente de empresas, desde startups tecnológicas hasta corporaciones establecidas, están experimentando con modelos de co-CEO, una tendencia que podría remodelar las estructuras de liderazgo en todas las industrias.
El cambio se produce a medida que las empresas lidian con desafíos cada vez más complejos, que requieren una gama más amplia de conocimientos y perspectivas en la cúpula. Si bien todavía representa un porcentaje relativamente pequeño de las estructuras de liderazgo generales, los datos sugieren un notable aumento en los nombramientos de co-CEO. Según un estudio reciente de la firma de búsqueda de ejecutivos Spencer Stuart, el número de empresas que cotizan en bolsa con co-CEO se duplicó entre 2012 y 2022. Esto representa un cambio de aproximadamente el 3% al 6% de las empresas que cotizan en bolsa. Si bien esto puede parecer pequeño, la tendencia es significativa, particularmente en sectores que experimentan una rápida innovación e interrupción. La permanencia promedio de un único CEO es de aproximadamente cinco años, y las empresas buscan cada vez más formas de mitigar el riesgo y garantizar la continuidad en el liderazgo. Las estructuras de co-CEO se consideran una posible solución.
El impacto de esta tendencia en el mercado es multifacético. Para los inversores, la presencia de co-CEO puede ser tanto tranquilizadora como preocupante. Por un lado, sugiere un grupo de talento más profundo y un proceso de toma de decisiones más sólido. Por otro lado, plantea interrogantes sobre posibles conflictos y falta de una rendición de cuentas clara. El éxito de un modelo de co-CEO depende de una división de responsabilidades claramente definida y una sólida relación de trabajo entre las personas que comparten el rol. Empresas como Atlassian, una empresa de desarrollo de software, han implementado con éxito estructuras de co-CEO. Los co-CEO de Atlassian, Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar, tienen diferentes áreas de enfoque, uno liderando el desarrollo de productos y el otro centrándose en ventas y marketing. Esta división del trabajo se ha atribuido al crecimiento e innovación continuos de la empresa.
El concepto de liderazgo compartido no es del todo nuevo. Muchas asociaciones y empresas familiares han operado con liderazgo compartido durante décadas. Sin embargo, la adopción de modelos de co-CEO en empresas más grandes que cotizan en bolsa representa una evolución significativa. Este cambio refleja una tendencia más amplia hacia estilos de liderazgo más colaborativos y distribuidos. Las empresas están reconociendo que los desafíos del siglo XXI requieren una gama más amplia de habilidades y perspectivas de las que cualquier individuo puede poseer.
De cara al futuro, es probable que el modelo de co-CEO se vuelva más frecuente, particularmente en las industrias que experimentan una rápida transformación. A medida que las empresas enfrentan una presión cada vez mayor para innovar y adaptarse, continuarán explorando estructuras de liderazgo alternativas que puedan fomentar la colaboración, mitigar el riesgo y garantizar el éxito a largo plazo. La clave del éxito será una planificación cuidadosa, una comunicación clara y un fuerte compromiso con la colaboración de todas las partes interesadas. El futuro del liderazgo bien podría ser compartido.
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