En los días previos a las elecciones presidenciales de Uganda, una oscuridad digital descendió sobre el país. El martes, el gobierno ugandés cortó el acceso a internet a nivel nacional, una medida que encendió una tormenta de controversia y generó preocupación sobre la integridad del proceso electoral.
La Comisión de Comunicaciones de Uganda, actuando bajo la directiva del comité de seguridad nacional, citó la necesidad de prevenir la "armamentización de internet" y la propagación de desinformación como justificación para el cierre. Nyombi Thembo, jefe de la comisión, declaró en una entrevista que la decisión se tomó para frenar la promoción del discurso de odio en línea. Sin embargo, los críticos argumentan que el momento del cierre, apenas unos días antes de las elecciones, sugiere un intento deliberado de sofocar la disidencia e impedir la organización de protestas en caso de un resultado impugnado.
El panorama político de Uganda ha estado dominado por el presidente Yoweri Museveni desde 1986. Buscando un séptimo mandato en el cargo, Museveni se enfrenta a un desafío formidable de Bobi Wine, un cantante pop convertido en político que ha galvanizado a la juventud del país con su mensaje antigubernamental. El ascenso de Wine ha sido impulsado por las redes sociales, lo que convierte a internet en una herramienta crucial para su campaña.
El cierre de internet ha silenciado efectivamente la presencia en línea de Wine y ha limitado su capacidad para comunicarse con sus seguidores. En una entrevista realizada el lunes, Wine expresó su preocupación de que las acciones del gobierno estuvieran diseñadas para socavar el proceso electoral. "Están tratando de manipular las elecciones por adelantado", afirmó, destacando los desafíos que enfrenta la oposición en un país donde se percibe que el terreno de juego no es equitativo.
La decisión del gobierno ha suscitado críticas de organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales. Amnistía Internacional condenó el cierre como una violación de la libertad de expresión y pidió a las autoridades ugandesas que restablecieran el acceso a internet de inmediato. "Este es un intento flagrante de silenciar la disidencia y restringir el acceso a la información durante un período crucial", dijo Deprose Muchena, Director de Amnistía Internacional para África Oriental y Meridional.
El cierre también ha suscitado preocupación por la transparencia de las elecciones. Con un acceso limitado a la información, se hace más difícil para los observadores independientes y los periodistas supervisar el proceso de votación e informar sobre cualquier irregularidad. La falta de acceso a internet también podría dificultar la capacidad de los ciudadanos para acceder a información relacionada con las elecciones, como los lugares de votación y los perfiles de los candidatos.
Mientras Uganda se dirige a las urnas, el cierre de internet proyecta una sombra sobre el proceso electoral. La justificación del gobierno para el cierre ha sido recibida con escepticismo, y persisten las preocupaciones sobre la imparcialidad y la transparencia de las elecciones. El resultado de las elecciones y sus consecuencias serán observados de cerca por la comunidad internacional, mientras Uganda atraviesa un momento crítico en su historia política.
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