Un grupo de vigilancia del consumidor ha expresado su preocupación por el recientemente anunciado Protocolo de Comercio Universal de Google, diseñado para integrar agentes de compra impulsados por IA en plataformas como Search y Gemini. Lindsay Owens, directora ejecutiva de Groundwork Collaborative, expresó su aprensión en una publicación ampliamente difundida en X, afirmando que el protocolo podría conducir a ventas adicionales personalizadas y, potencialmente, a cobrar de más a los consumidores mediante el análisis de sus datos de chat.
Las preocupaciones de Owens se derivan de la hoja de ruta de Google para el protocolo, que incluye funciones que admiten las ventas adicionales, lo que permite a los comerciantes promocionar artículos de mayor precio a los agentes de compra de IA. También destacó los planes de Google para ajustar los precios de programas como los descuentos para nuevos miembros o los precios basados en la lealtad, una función que el CEO Sundar Pichai presentó en la conferencia de la Federación Nacional de Minoristas.
Google respondió a las acusaciones de Owens tanto públicamente en X como directamente a TechCrunch. La compañía refutó las afirmaciones, argumentando que el protocolo está diseñado para mejorar la experiencia de compra y brindar a los consumidores más opciones e información.
El Protocolo de Comercio Universal tiene como objetivo crear un sistema estandarizado para que los agentes de compra de IA interactúen con los minoristas, agilizando el proceso de compra en línea. El protocolo aprovecha los avances en los modelos de lenguaje grandes (LLM) para comprender la intención del usuario y proporcionar recomendaciones personalizadas. Sin embargo, el potencial de uso indebido, como la manipulación de los precios en función de los datos del usuario, ha desatado un debate entre los defensores de los consumidores.
"La preocupación es que estos agentes de IA, aunque prometen comodidad, podrían utilizarse para explotar a los consumidores impulsándolos hacia productos más caros o cobrándoles precios más altos en función de su voluntad percibida de pagar", dijo Mark Johnson, investigador de ética tecnológica en el Centro para la IA y la Sociedad. "La transparencia y la supervisión regulatoria son cruciales para garantizar que estos sistemas se utilicen de forma ética".
El desarrollo de herramientas de compra impulsadas por IA plantea interrogantes más amplios sobre el papel de la IA en el comportamiento del consumidor y el potencial de sesgo algorítmico. A medida que los sistemas de IA se vuelven más sofisticados, los reguladores y los defensores de los consumidores están pidiendo un mayor escrutinio para evitar prácticas injustas o discriminatorias.
La Comisión Federal de Comercio (FTC) ha señalado recientemente su intención de aumentar su supervisión de las tecnologías de IA, centrándose en cuestiones como el sesgo algorítmico, la privacidad de los datos y las prácticas de marketing engañosas. La agencia está explorando la posibilidad de crear normas para abordar estas preocupaciones y garantizar que los sistemas de IA se utilicen de forma que beneficien a los consumidores.
Google ha declarado que está comprometido con el desarrollo responsable de la IA y que está trabajando para abordar las preocupaciones planteadas por los defensores de los consumidores. La compañía enfatizó que el Protocolo de Comercio Universal aún se encuentra en sus primeras etapas y que continuará interactuando con las partes interesadas para garantizar que se implemente de una manera justa y transparente. Los próximos pasos implican más pruebas y perfeccionamiento del protocolo, con un lanzamiento más amplio previsto para finales de este año.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment