Los bancos más grandes de Estados Unidos, incluyendo JPMorgan Chase, se están preparando para impugnar los posibles esfuerzos de la Casa Blanca para limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Las instituciones financieras se están preparando para un enfrentamiento por una propuesta, que en su momento fue defendida por el expresidente Trump, para limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10 por ciento. Los analistas de la industria predicen que la medida podría hacer que hasta el 80 por ciento de los clientes de tarjetas de crédito no sean rentables, lo que podría conducir a una reducción significativa en la disponibilidad de crédito.
El sector bancario argumenta que limitar las tasas de interés tendría consecuencias adversas, incluyendo el aumento de las expectativas de inflación y tasas de interés potencialmente más altas con el tiempo. "Cualquier cosa que socave eso probablemente no sea una gran idea. Y en mi opinión, tendrá las consecuencias inversas. Aumentará las expectativas de inflación y probablemente aumentará las tasas con el tiempo", dijo una fuente familiarizada con la estrategia de los bancos.
El posible límite surge de la preocupación por el alto costo del crédito para los consumidores, particularmente aquellos con puntajes de crédito más bajos. Sin embargo, los bancos sostienen que las tasas de interés actuales reflejan el riesgo asociado con los préstamos a estas personas. Una reducción en las tasas, argumentan, los obligaría a endurecer los estándares de préstamo, afectando desproporcionadamente a aquellos que dependen de las tarjetas de crédito para gastos esenciales.
El debate sobre las tasas de interés de las tarjetas de crédito no es nuevo, pero el renovado enfoque de la Casa Blanca ha impulsado a los bancos a desarrollar estrategias integrales para defender sus prácticas actuales. Estas estrategias incluyen esfuerzos de cabildeo, campañas de relaciones públicas y análisis económicos que destacan los posibles impactos negativos del límite propuesto. El resultado de esta batalla podría remodelar significativamente el panorama de las tarjetas de crédito e impactar a millones de consumidores y la salud financiera de las principales instituciones bancarias.
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