Los residentes informan que, a pesar de los esfuerzos del régimen por parecer más abierto, las milicias armadas continúan revisando los teléfonos móviles en las calles, y persiste el temor a las protestas públicas. Los medios locales informaron de la detención de 15 adolescentes el 5 de enero en Barcelona por celebrar la captura de Maduro.
La situación pone de relieve los desafíos actuales en Venezuela, donde la transición del poder no se ha traducido necesariamente en mejoras generalizadas en materia de derechos humanos. El concepto de "preso político" en sí mismo es a menudo objeto de controversia, y los gobiernos a veces argumentan que los detenidos son delincuentes en lugar de individuos atacados por sus creencias políticas. Los algoritmos de IA podrían utilizarse potencialmente para analizar casos legales e identificar patrones indicativos de procesamientos por motivos políticos, pero tales aplicaciones suscitan preocupaciones sobre la parcialidad y el potencial de uso indebido.
El Departamento de Justicia de EE. UU. consideró innecesario concluir si la captura de Maduro violaba la ley, según un memorándum. Esta decisión añade otra capa de complejidad a la situación, ya que sugiere una reticencia a comprometerse plenamente con la legalidad de las acciones que condujeron al liderazgo actual.
La continua represión, según alegan los residentes y los grupos de derechos humanos, subraya las limitaciones de simplemente cambiar el liderazgo sin abordar las estructuras y prácticas subyacentes que permiten el autoritarismo. El uso de la IA en la vigilancia y el control es una preocupación creciente a nivel mundial, y los informes de registros de teléfonos móviles en Venezuela plantean interrogantes sobre hasta qué punto se está utilizando la tecnología para reprimir la disidencia.
La liberación de algunos presos políticos es un paso positivo, pero las continuas preocupaciones sobre la represión sugieren que siguen existiendo importantes desafíos en Venezuela. Es probable que la comunidad internacional siga vigilando de cerca la situación, y la evolución futura dependerá de las acciones del régimen actual y de la presión ejercida tanto por los actores nacionales como internacionales.
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