Rufus Gifford, exembajador de Estados Unidos en Dinamarca durante la administración Obama, habló sobre el interés del expresidente Donald Trump en adquirir Groenlandia. La conversación tuvo lugar durante una entrevista con A. Martínez de NPR en el programa Morning Edition, transmitido el 14 de enero de 2026.
Gifford ofreció detalles sobre la exploración por parte de la administración Trump de la compra del territorio danés autónomo. Si bien los detalles específicos de las motivaciones de Trump siguen siendo algo opacos, Gifford sugirió que el interés provenía de una combinación de factores estratégicos y económicos.
La idea de que Estados Unidos adquiera Groenlandia no es nueva. Como contexto, EE. UU. ha reconocido históricamente la importancia estratégica de Groenlandia, particularmente durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. En 1946, la administración Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares por la isla, una oferta que fue rechazada. La ubicación geográfica de Groenlandia la convierte en un punto clave para las operaciones militares y la investigación científica en el Ártico.
El renovado interés bajo la administración Trump provocó controversia y fricción diplomática entre EE. UU. y Dinamarca. Funcionarios daneses, incluida la entonces primera ministra Mette Frederiksen, declararon públicamente que Groenlandia no estaba a la venta. El incidente puso de relieve la compleja relación entre EE. UU., Dinamarca y Groenlandia, particularmente en lo que respecta a la soberanía y la autodeterminación.
La discusión con Gifford también abordó las implicaciones geopolíticas más amplias de la ubicación de Groenlandia. A medida que el hielo del Ártico continúa derritiéndose debido al cambio climático, el acceso a los recursos naturales y las rutas marítimas en la región está aumentando, lo que hace que Groenlandia sea potencialmente más valiosa. Esto ha provocado un mayor interés de varias potencias mundiales, incluidas Rusia y China, lo que complica aún más la situación.
Actualmente, Groenlandia sigue siendo un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Si bien la perspectiva de una adquisición por parte de EE. UU. parece estar inactiva, los intereses estratégicos y económicos subyacentes en Groenlandia persisten, lo que sugiere que el tema puede resurgir en futuras discusiones geopolíticas.
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