China reportó un superávit comercial récord de un billón de dólares en 2025, lo que demuestra su resiliencia a pesar de las renovadas tensiones arancelarias iniciadas por el regreso de Donald Trump a la presidencia de EE. UU. El superávit de todo el año subrayó el sólido desempeño exportador de China, incluso mientras sus productores se preparaban para tres años más de una administración Trump centrada en desviar los pedidos de fabricación estadounidenses de China.
El superávit récord fue impulsado por una sólida racha exportadora, que compensó una prolongada caída inmobiliaria y una lenta demanda interna en China. Si bien los desgloses sectoriales específicos no estuvieron disponibles de inmediato, la balanza comercial general destacó el continuo dominio de China en la fabricación mundial y su capacidad para mantener los volúmenes de exportación a pesar de las presiones externas. El yuan chino se mantuvo estable tras la publicación de los optimistas datos comerciales.
Este superávit comercial tiene el potencial de desestabilizar aún más a las economías ya preocupadas por las prácticas comerciales y el exceso de capacidad de China. Muchas naciones también están lidiando con su excesiva dependencia de productos chinos clave, lo que las hace vulnerables a los cambios en la política comercial o el desempeño económico de China. El superávit también refleja el enfoque estratégico de Pekín en las exportaciones como un impulsor clave del crecimiento económico, particularmente porque el consumo interno sigue siendo moderado.
Las empresas chinas han respondido proactivamente al renovado entorno arancelario diversificando sus mercados de exportación. Se ha producido un cambio notable en el enfoque hacia el sudeste asiático, África y América Latina, a medida que las empresas buscan mitigar el impacto de los aranceles estadounidenses y mantener los volúmenes generales de exportación. Este giro estratégico subraya la adaptabilidad de las empresas chinas para navegar por un panorama comercial global complejo.
De cara al futuro, el superávit de un billón de dólares plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento impulsado por las exportaciones de China. Si bien se están llevando a cabo esfuerzos de diversificación, el potencial de una mayor fricción comercial con EE. UU. y otras economías importantes sigue siendo un riesgo significativo. Es probable que el superávit intensifique el escrutinio de las prácticas comerciales de China y podría conducir a más llamamientos a medidas proteccionistas por parte de otros países.
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