Científicos han identificado una amenaza previamente no reconocida para los ecosistemas marinos: períodos repentinos y prolongados de oscuridad submarina, que han denominado "olas oscuras marinas". Estos eventos, detallados en un estudio reciente por un equipo internacional de investigadores, pueden durar días o incluso meses y son causados por factores como tormentas, escorrentía de sedimentos, floraciones de algas y agua turbia. La investigación, originaria de la Universidad de California - Santa Bárbara, destaca la dramática reducción de la luz que llega al fondo marino durante estos apagones, lo que representa un riesgo significativo para los bosques de algas, los lechos de pastos marinos y otras formas de vida marina dependientes de la luz.
El equipo desarrolló el primer sistema diseñado para identificar y comparar estos apagones marinos, lo que permite una comprensión más completa de su frecuencia, duración e impacto. La disminución de la claridad del agua es una preocupación apremiante para los ecosistemas costeros, y esta nueva investigación arroja luz sobre los complejos factores que contribuyen a estas disminuciones.
El estudio enfatiza que, si bien se sabe que las nubes, el humo y la niebla bloquean la luz solar en la atmósfera, las fuerzas que actúan bajo la superficie del océano son bastante diferentes. La escorrentía de sedimentos proveniente del desarrollo costero, las floraciones excesivas de algas alimentadas por la contaminación de nutrientes y la acumulación de desechos orgánicos pueden contribuir a una fuerte reducción de la luz submarina, sumiendo efectivamente las aguas costeras en condiciones casi nocturnas.
"Estas olas oscuras marinas pueden tener consecuencias devastadoras para los ecosistemas marinos", dijo un investigador principal de UC Santa Bárbara. "Los bosques de algas y los lechos de pastos marinos, que son hábitats vitales para innumerables especies, dependen de la luz solar para la fotosíntesis. Cuando estos hábitats se ven privados de luz durante períodos prolongados, pueden sufrir daños significativos o incluso desaparecer".
Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá del impacto inmediato en la vida marina. Los bosques de algas y los lechos de pastos marinos desempeñan un papel crucial en el secuestro de carbono, lo que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático. Su declive podría exacerbar aún más el problema de la acidificación de los océanos y contribuir a una pérdida de biodiversidad.
Los investigadores están trabajando actualmente para perfeccionar su sistema de identificación y seguimiento de las olas oscuras marinas, con el objetivo de desarrollar modelos predictivos que puedan ayudar a las comunidades costeras a prepararse y mitigar los impactos de estos eventos. También esperan crear conciencia sobre el problema y alentar a los responsables políticos a tomar medidas para reducir la contaminación y mejorar la calidad del agua en las zonas costeras. El equipo planea investigar más a fondo los efectos a largo plazo de estos apagones en diversas especies y ecosistemas marinos.
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