La administración Trump revirtió los drásticos recortes a programas de salud mental y adicciones por un valor de más de $2 mil millones, según un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Las cartas que rescindían la financiación se habían emitido el martes por la noche, pero se espera que pronto se envíen nuevas cartas que restablezcan la financiación.
Los recortes iniciales provocaron una preocupación inmediata y generalizada tanto de legisladores republicanos como demócratas, así como de defensores de la salud pública. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) enfrentó una rápida reacción política, lo que provocó la reversión.
Las subvenciones, que apoyan una variedad de servicios de salud mental y adicciones en todo el país, se consideran vitales para abordar la actual crisis de opioides y ampliar el acceso a la atención de la salud mental. Estos programas financian desde centros de tratamiento comunitarios hasta iniciativas de investigación destinadas a desarrollar nuevas terapias y estrategias de prevención. Los profesionales de la salud mental enfatizan que la financiación constante es crucial para mantener la continuidad de la atención para las poblaciones vulnerables.
"Interrumpir estos programas, incluso temporalmente, puede tener consecuencias devastadoras para las personas y familias que luchan contra la adicción y las enfermedades mentales", dijo la Dra. Sarah Miller, psiquiatra especializada en el tratamiento de adicciones. "Puede provocar recaídas, mayores tasas de sobredosis y una ruptura en los sistemas de apoyo en los que confían las personas".
La decisión inicial de recortar la financiación generó dudas sobre el compromiso de la administración para abordar las crisis nacionales de salud mental y adicciones. Los expertos señalaron que estos problemas se han visto exacerbados por la pandemia de COVID-19, con mayores tasas de ansiedad, depresión y consumo de sustancias reportadas en todo el país.
Se espera que la financiación restablecida brinde una sensación de alivio a las organizaciones y personas que trabajan en primera línea en la atención de la salud mental y las adicciones. Sin embargo, algunos defensores siguen preocupados por la estabilidad a largo plazo de estos programas y la posibilidad de futuros recortes de financiación. El Departamento de Salud y Servicios Humanos aún no ha publicado una explicación detallada de la decisión inicial de recortar la financiación ni de las razones de la reversión.
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