François Legault renunció como primer ministro de Quebec el miércoles, marcando un final repentino a su liderazgo de la provincia. En una conferencia de prensa convocada apresuradamente en la ciudad de Quebec, Legault declaró que servir como primer ministro fue "el mayor honor de mi vida".
La renuncia de Legault se produce tras meses de agitación dentro del partido gobernante Coalition Avenir Québec (CAQ). Su partida plantea interrogantes sobre la futura dirección del partido, que se enfrenta a la posibilidad de pérdidas significativas en las próximas elecciones.
Legault, quien fundó la CAQ, llevó al partido a gobiernos de mayoría consecutivos a partir de 2018. Su mandato estuvo marcado por importantes cambios de política, incluida una legislación controvertida sobre la laicidad y el idioma. La Ley 21, que prohíbe a los trabajadores del sector público en puestos de autoridad usar símbolos religiosos, generó un debate considerable y desafíos legales, con grupos de derechos civiles expresando alarma. La política lingüística bajo Legault tenía como objetivo fortalecer el estatus del francés en Quebec, lo que generó fricciones con algunas comunidades anglófonas.
La renuncia deja a la CAQ en un vacío de liderazgo. Legault permanecerá en el cargo hasta que el partido seleccione un nuevo líder, un proceso que podría llevar varios meses. El período interino presenta tanto desafíos como oportunidades para la CAQ, ya que busca mantener la estabilidad y la unidad. La elección de un nuevo líder por parte del partido probablemente determinará sus perspectivas en las próximas elecciones provinciales.
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