El presidente de EE. UU., Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a los países que se oponen a su ambición de anexar Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. En una reunión en la Casa Blanca, Trump declaró que "podría imponer un arancel a los países si no están de acuerdo con Groenlandia", aunque no especificó qué naciones podrían ser el objetivo ni la base legal para tales aranceles.
La declaración de Trump se produjo cuando una delegación bipartidista del Congreso visitó Groenlandia para demostrar su apoyo al territorio. La delegación de 11 miembros, liderada por el senador demócrata Chris Coons, incluyó a republicanos que han expresado reservas sobre el interés del presidente en adquirir Groenlandia, citando preocupaciones de seguridad nacional. El grupo se reunió con miembros del parlamento, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen.
La perspectiva de una adquisición estadounidense de Groenlandia ha encontrado resistencia no solo por parte de Dinamarca y Groenlandia, sino también de otras naciones y dentro de los propios Estados Unidos. Dinamarca, que ejerce soberanía sobre Groenlandia, ha declarado repetidamente que el territorio no está a la venta. Groenlandia, aunque posee una autonomía significativa, depende de Dinamarca para el apoyo económico y los asuntos exteriores.
La importancia estratégica de Groenlandia se deriva de su ubicación entre los océanos Atlántico y Ártico, su potencial para la extracción de recursos naturales y su valor para la investigación científica, particularmente en lo que respecta al cambio climático. La importancia geopolítica de la isla ha crecido a medida que el hielo ártico se derrite, abriendo nuevas rutas marítimas y aumentando el acceso a recursos previamente inaccesibles. Estados Unidos ya mantiene una presencia militar en Groenlandia en la Base Aérea de Thule, una instalación clave para la alerta de misiles y la vigilancia espacial.
El concepto de que Estados Unidos compre Groenlandia no es nuevo. El gobierno de EE. UU. consideró adquirir la isla en el siglo XIX y nuevamente después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la propuesta actual ha desatado controversia debido al enfoque de Trump y al aparente desprecio por la autonomía de Groenlandia y las opiniones del gobierno danés. La posible imposición de aranceles añade una capa más de complejidad a la situación diplomática, lo que plantea interrogantes sobre el uso del comercio como herramienta para lograr objetivos de política exterior. La situación sigue siendo fluida a medida que los legisladores continúan interactuando con funcionarios daneses y groenlandeses.
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