Aumentan las preocupaciones sobre la salud: conservantes alimentarios, dieta y obesidad vinculados al cáncer y la demencia
Nuevas investigaciones publicadas esta semana han suscitado preocupación por los posibles riesgos para la salud asociados a los conservantes alimentarios comunes, las elecciones dietéticas y la obesidad. Los estudios sugieren vínculos entre ciertos aditivos alimentarios y el cáncer, tipos específicos de carbohidratos y el riesgo de demencia, y la obesidad y la presión arterial alta como causas directas de la demencia.
Un amplio estudio francés, publicado por BMJ Group, realizó un seguimiento de más de 100.000 personas durante más de una década y descubrió que un mayor consumo de ciertos conservantes alimentarios que se encuentran habitualmente en alimentos y bebidas procesados estaba relacionado con un riesgo de cáncer ligeramente mayor. Según el estudio, varios conservantes de uso común, como el sorbato de potasio, los sulfitos, el nitrito de sodio y el nitrato de potasio, estaban relacionados con un mayor riesgo de cáncer en general y de tipos específicos como el cáncer de mama y de próstata.
Mientras tanto, una investigación de la Universitat Rovira i Virgili indica que el tipo de carbohidratos consumidos puede influir en el riesgo de demencia. El estudio descubrió que las dietas ricas en carbohidratos de acción rápida que elevan rápidamente el azúcar en la sangre estaban relacionadas con un mayor riesgo de demencia. Por el contrario, las personas que consumían más alimentos de bajo índice glucémico, como frutas, legumbres y cereales integrales, tenían un riesgo notablemente menor de padecer Alzheimer. Los investigadores concluyeron que la calidad de los carbohidratos, no sólo la cantidad, parece ser importante para la salud cerebral.
A esto se añade la preocupación de un nuevo estudio genético de The Endocrine Society que sugiere que la obesidad y la presión arterial alta pueden desempeñar un papel directo en la causa de la demencia, no sólo en el aumento del riesgo. Mediante el análisis de datos de grandes poblaciones de Dinamarca y el Reino Unido, los investigadores encontraron pruebas sólidas de que un mayor peso corporal puede dañar la salud cerebral con el tiempo, especialmente cuando conduce a una presión arterial elevada. El estudio indicó que gran parte del riesgo de demencia parecía estar relacionado con daños vasculares en el cerebro, que afectan al flujo sanguíneo y a la función cognitiva. Los resultados destacan el control del peso y de la presión arterial como herramientas potencialmente poderosas para prevenir la demencia antes de que aparezcan los síntomas.
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