Keir Starmer, el Primer Ministro del Reino Unido, se reunió el jueves con el Presidente chino Xi Jinping en lo que esperaba que fueran conversaciones históricas para profundizar los lazos económicos entre las dos naciones. La reunión, la primera visita de un líder del Reino Unido a China en ocho años, se produjo en medio de la incertidumbre sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio, según The Guardian.
La visita de Starmer implicó elevadas medidas de seguridad. Su equipo recibió teléfonos desechables y se tomaron precauciones contra el posible espionaje, una práctica común para los funcionarios del Reino Unido que visitan China, informó The Guardian. Tales preocupaciones de seguridad no son nuevas; anteriormente se aconsejó a Theresa May que se vistiera debajo de un edredón durante sus viajes al país.
La visita del Primer Ministro se produce cuando Corea del Sur también está navegando su relación con China mientras impulsa simultáneamente sus propios avances tecnológicos. Corea del Sur ha lanzado lo que llama leyes "pioneras a nivel mundial" destinadas a regular la inteligencia artificial, informó The Guardian. Sin embargo, estas leyes se han enfrentado al rechazo de las empresas emergentes de tecnología, que creen que son demasiado restrictivas, y de los grupos de la sociedad civil, que argumentan que no van lo suficientemente lejos.
Mientras tanto, en América Latina, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó la cancelación de un envío de petróleo a Cuba. Insistió en que la decisión era soberana y no una respuesta a la presión de Estados Unidos, después de que el ex Presidente Trump dijera que no llegaría nada de petróleo a Cuba, según The Guardian. La escasez de combustible está causando apagones cada vez más graves en Cuba, y México ha sido el mayor proveedor de petróleo de la isla desde que Estados Unidos bloqueó los envíos.
Venezuela también está mirando a China en busca de inspiración económica. Se especula sobre si Delcy Rodríguez, una sucesora educada en la Sorbona, podría convertirse en una Deng Xiaoping latinoamericana, marcando el comienzo de una era de reforma y apertura inspirada en el auge de China después de Mao, informó The Guardian.
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