El gobierno del Reino Unido busca otorgar a su personal militar mayor autoridad para neutralizar drones no identificados en las proximidades de instalaciones militares británicas, citando un aumento significativo en los incidentes de drones reportados cerca de estos sitios. La medida se produce en medio de crecientes tensiones con Rusia y preocupaciones más amplias sobre las tácticas de guerra híbrida empleadas contra las naciones de la OTAN.
En 2025, el Ministerio de Defensa británico informó de 266 incidentes relacionados con vehículos aéreos no tripulados (UAV) cerca de emplazamientos de defensa, un fuerte aumento con respecto a los 126 incidentes registrados en 2024. El ministerio anunció las modificaciones legislativas propuestas el lunes, señalando que las regulaciones actuales exigen que el personal militar se ponga en contacto con la policía local cuando se detecta un presunto dron ilegal cerca de una base.
El Secretario de Defensa británico, John Healey, declaró que la duplicación de los incidentes de drones cerca de sitios militares en el Reino Unido subraya la naturaleza creciente y evolutiva de las amenazas que enfrenta la nación. "A través del Proyecto de Ley de las Fuerzas Armadas, estamos dando a nuestros militares mayores poderes para eliminar y derribar drones amenazantes cerca de las bases", dijo Healey. También destacó el aumento de la inversión en tecnología antidrones para reforzar la seguridad de Gran Bretaña tanto a nivel nacional como internacional.
La legislación propuesta facultaría al "personal autorizado" para neutralizar los drones que se consideren una amenaza. Los criterios específicos para determinar una amenaza no se detallaron en el anuncio inicial, pero se espera que se aclaren a medida que el proyecto de ley avance en el Parlamento.
La medida del Reino Unido refleja una creciente preocupación entre las naciones occidentales sobre el uso potencial de drones para actividades de espionaje, sabotaje o reconocimiento, particularmente en el contexto de las tensiones geopolíticas. Preocupaciones similares han sido expresadas por otros miembros de la OTAN, lo que ha llevado a una mayor inversión en tecnologías antidrones y al desarrollo de marcos legales para abordar los desafíos que plantea la actividad de drones no autorizados.
La situación se desarrolla en un contexto de tensas relaciones entre el Reino Unido y Rusia, con acusaciones de injerencia rusa en las elecciones, ciberataques y campañas de desinformación. Los países europeos han acusado cada vez más a Rusia de participar en una "guerra híbrida", que implica una combinación de tácticas convencionales y no convencionales, incluido el uso de desinformación, ciberataques, presión económica y apoyo a grupos proxy para desestabilizar a los adversarios.
Se espera que los cambios propuestos a la ley del Reino Unido se debatan en el Parlamento en los próximos meses. Es probable que el resultado del debate influya en los marcos legales y operativos para abordar las amenazas de los drones no solo en el Reino Unido, sino también potencialmente en otros países que enfrentan desafíos similares. La legislación también coincide con un aumento del gasto en defensa en toda Europa, a medida que las naciones reevalúan sus posturas de seguridad a la luz del conflicto en curso en Ucrania y la inestabilidad geopolítica más amplia.
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