El fenómeno del patinaje artístico, Ilia Malinin, continúa cautivando al público en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, con su dominio del cuádruple axel, el salto más difícil del deporte, que suscita asombro y escrutinio científico. Las actuaciones de Malinin, incluyendo saltos mortales hacia atrás, han electrizado a las multitudes, como señaló un reportero, quien observó el "rugido colectivo" del público durante sus rutinas.
La física detrás del cuádruple axel, un salto que implica cuatro rotaciones y media en el aire, ha sido objeto de estudio. Según un estudio de 2024 publicado en la revista Sports Biomechanics por el investigador de la Universidad Toin, Seiji Hirosawa, lograr una altura significativa es crucial para ejecutar el salto con éxito. Los patinadores necesitan elevarse aproximadamente 20 pulgadas del suelo para completar la maniobra.
El impacto de las actuaciones de Malinin se extiende más allá de la pista. La reacción del público, como presenció el reportero, subraya el efecto dramático del salto. El sistema de puntuación actual en patinaje artístico también juega un papel, ya que aterrizar un cuádruple axel puede aumentar significativamente la puntuación de un atleta.
Si bien el talento de Malinin es excepcional, las complejidades del salto también han impulsado la investigación científica. El estudio de Hirosawa ofrece información sobre la física en juego, acercando a los científicos a comprender cómo funciona el cuádruple axel.
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