Ilia Malinin, apodado el "Dios del Cuádruple", continúa cautivando al público en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 con su innovador cuádruple axel, una hazaña atlética que ha redefinido los límites del patinaje artístico. Aterrizar el salto, considerado el más difícil del deporte, puede aumentar significativamente la puntuación de un patinador, como lo demuestran sus actuaciones de este fin de semana.
La física detrás del cuádruple axel ha sido objeto de investigación científica. Un estudio de 2024 publicado en la revista Sports Biomechanics por Seiji Hirosawa de la Universidad Toin arrojó luz sobre la mecánica del salto, enfatizando la importancia de alcanzar una altura significativa, aproximadamente 20 pulgadas del suelo, según Wired.
El impacto de las actuaciones de Malinin es palpable. "El rugido colectivo sacude la sala", informó NPR, describiendo la reacción del público a sus saltos. La influencia de su patinaje se extiende más allá de la pista, con figuras como Snoop Dogg también expresando su admiración.
Si bien los logros de Malinin son un punto focal, los Juegos Olímpicos de Invierno también mostraron otros hitos atléticos. Los hombres estadounidenses aseguraron su primera medalla en esquí de fondo en 50 años, según informó NPR News. Mientras tanto, la patinadora de velocidad holandesa Jutta Leerdam celebró una victoria en la final femenina de 1000 metros, según NPR Politics.
La Rueda de Falkirk, un elevador rotatorio de barcos en Escocia, también sigue atrayendo la atención como una maravilla de la ingeniería, como señaló Hacker News. La rueda conecta el Canal Forth & Clyde con el Canal Union, completando una media vuelta en solo cinco minutos.
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