La policía canadiense identificó a una mujer de 18 años con antecedentes de problemas de salud mental como la sospechosa de un tiroteo masivo en una escuela secundaria en Tumbler Ridge, Columbia Británica, que dejó nueve muertos y al menos 25 heridos. El ataque, que ocurrió el martes, envió ondas de choque a través de la pequeña y unida comunidad, según BBC Mundo.
La identidad de la sospechosa fue revelada después del ataque, que tuvo lugar en la remota ciudad ubicada a 415 millas (667 km) al noreste de Vancouver. Seis de las víctimas, incluyendo un profesor y cinco estudiantes, murieron en el asalto inicial, según The Guardian. La comunidad de aproximadamente 2.500 personas quedó conmocionada por la tragedia. Los residentes describieron el miedo y la incertidumbre que experimentaron durante el cierre de la escuela, mientras luchaban por comprender la magnitud de los eventos que se desarrollaban, informó BBC Mundo. "Conoceré a cada víctima. He estado aquí 19 años", declaró un residente, destacando la naturaleza unida de la ciudad.
En otras noticias, la madre de dos jóvenes heridas en el incendio de Año Nuevo en el centro turístico suizo de Crans-Montana habló en privado con los propietarios del bar donde ocurrió el incendio. El incendio dejó 41 muertos y 115 heridos, según BBC Mundo. Un abogado de las familias de las víctimas describió el encuentro como "un momento extremadamente intenso y raro en su humanidad".
Mientras tanto, en Los Ángeles, comenzó un juicio histórico que examina los efectos de la salud mental de las redes sociales. Los abogados de la demandante, identificada como "K.G.M.", argumentaron que los propietarios de Instagram y YouTube construyeron "máquinas de adicción" diseñadas para adictar a los niños, según BBC Tecnología. El abogado de la demandante, Mark Lanier, declaró: "Estas empresas construyeron máquinas diseñadas para adictar los cerebros de los niños, y lo hicieron a propósito". Los abogados de Meta y YouTube respondieron que la adicción de la demandante se derivaba de otros problemas.
En noticias de negocios, el personal superior de Co-op, un grupo de alimentos y servicios de 180 años de antigüedad propiedad de sus miembros, se quejó de una "cultura tóxica" a nivel ejecutivo. Una carta a los miembros de la junta directiva de Co-op, vista por la BBC, citó "miedo y alienación" entre el personal superior que se sentía intimidado para plantear preocupaciones sobre la dirección de la empresa. Varias fuentes también indicaron que una cultura que desalienta la disidencia había llevado a malas decisiones, lo que resultó en una disminución de la moral, salidas abruptas y una caída de las ganancias, según BBC Business.
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