La Administración Trump anunció el jueves que pondría fin a su operación de aplicación de la ley de inmigración a gran escala en Minneapolis, tras las protestas generalizadas y la muerte por disparos de dos personas a manos de agentes federales. La decisión se produjo después de una oleada de funcionarios de inmigración en Minnesota como parte de la "Operación Metro Surge", que había sido criticada por su uso de la fuerza, según Time.
El presidente Trump envió a su principal asesor de inmigración, Tom Homan, a Minnesota a finales del mes pasado para abordar el creciente malestar, informó Time. Homan se reunió con el gobernador Tim Walz, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, y otros líderes estatales para discutir la situación. La operación, anteriormente bajo el liderazgo del comandante de la Patrulla Fronteriza Gregory Bovino, fue reasignada.
El anuncio siguió a un período tumultuoso marcado por la protesta pública y las manifestaciones. La presencia de agentes federales y las tácticas empleadas durante la Operación Metro Surge provocaron una controversia significativa. "Muchos estadounidenses quedaron conmocionados y perturbados", según Vox, haciendo referencia a una imagen de un niño siendo alejado.
Mientras tanto, seis miembros republicanos de la Cámara de Representantes rompieron filas con el presidente Trump, votando con los demócratas para derogar sus aranceles a Canadá, informó Time. Los republicanos disidentes se unieron a todos menos un demócrata para apoyar una resolución presentada por el representante demócrata Gregory Meeks de Nueva York. Meeks argumentó que la resolución reduciría el costo de vida para las familias estadounidenses. "¿Mantendrán los precios altos por lealtad a Donald Trump?", cuestionó.
El panorama político se complicó aún más por las preocupaciones económicas. El último informe de empleo pintó un panorama mixto, según Vox, con las cifras del mes anterior superiores a lo que los economistas habían predicho.
Además, la segunda administración Trump ha sido un ajuste de cuentas para Estados Unidos, y quizás especialmente para los cristianos estadounidenses, según Vox. El despliegue de matones paramilitares enmascarados para hacer cumplir las políticas ha sido un punto de controversia.
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