Asaltantes mataron al menos a 32 personas en una serie de ataques a aldeas en el noroeste de Nigeria, según residentes, mientras los esfuerzos internacionales para abordar el conflicto y la inestabilidad continuaban en múltiples frentes. Los ataques, llevados a cabo por asaltantes armados en motocicletas, se dirigieron a tres aldeas en el noroeste de Nigeria, quemando casas y tiendas, según informó The Guardian. Simultáneamente, los esfuerzos diplomáticos vieron al ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, llegar a Ginebra para una segunda ronda de conversaciones nucleares con Estados Unidos, según detalló Al Jazeera.
Los ataques en Nigeria, que ocurrieron el 4 de febrero, provocaron una fuerte respuesta del gobierno, que está bajo una creciente presión para restaurar la estabilidad, según The Guardian. Los residentes describieron a los atacantes llegando en motocicletas y disparando indiscriminadamente. La violencia pone de relieve la inseguridad continua en la región.
En Ginebra, las conversaciones nucleares tienen como objetivo reducir las tensiones y evitar una posible confrontación militar, una situación que el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, advirtió que podría escalar a un conflicto regional, informó Al Jazeera. Araghchi declaró en X que llegó a Ginebra "con ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo", al tiempo que enfatizó que "la sumisión ante las amenazas" no estaba sobre la mesa.
En otros lugares, también estaban en marcha esfuerzos internacionales para abordar el conflicto. El gobierno de Indonesia anunció que se estaba preparando para desplegar hasta 8.000 soldados en una fuerza multinacional de estabilización de Gaza propuesta bajo la "Junta de Paz" de Donald Trump, según Al Jazeera.
En otras noticias, las consecuencias de un tiroteo en una escuela en Tumbler Ridge, Canadá, provocaron una ola de apoyo de las comunidades vecinas y de todo el país, según informó The Guardian. Jim Caruso, que viajó 700 millas para estar allí, dijo: "Quería estar aquí para brindar cierto nivel de consuelo. Quería abrazar a la gente, orar por ellos y, lo más importante, llorar con ellos".
Finalmente, un movimiento creciente en Europa se centra en boicotear los productos israelíes, según detalló Al Jazeera. Un trabajador de supermercado en Irlanda, conmovido por las imágenes de Gaza, decidió que ya no podía separar su trabajo del conflicto.
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