Asaltantes mataron al menos a 32 personas en ataques a aldeas en el noroeste de Nigeria, mientras que una bebé de 15 días en Gaza perdió a su padre en un ataque israelí, según informes de múltiples fuentes de noticias. Los incidentes, junto con las consecuencias continuas de la muerte del líder de la oposición rusa Alexey Navalny y las acciones militares estadounidenses en el Océano Índico, destacan una semana marcada por la violencia y las tensiones internacionales.
En Nigeria, asaltantes armados en motocicletas atacaron tres aldeas, quemando casas y tiendas, según residentes que escaparon de la violencia, según informó The Guardian. Personal militar fue desplegado en la zona tras los ataques, que ocurrieron en el estado de Katsina. El gobierno enfrenta una creciente presión para restaurar la estabilidad ante la inseguridad generalizada.
Mientras tanto, en Gaza, una bebé de 15 días perdió a su padre en un ataque israelí, informó Al Jazeera. El ataque fue parte de una serie de incidentes que mataron al menos a 11 palestinos en 48 horas, según la misma fuente, lo que representa una violación del alto el fuego en Gaza.
Sumándose a los acontecimientos internacionales de la semana, el ejército estadounidense abordó un segundo petrolero en el Océano Índico, apuntando a petróleo ilícito conectado a Venezuela, según el Pentágono, según informó The Guardian. El buque, el Veronica III, fue rastreado desde el Mar Caribe después de salir de Venezuela. Esta acción es parte de los esfuerzos continuos para hacer cumplir las sanciones contra la industria petrolera del país.
Además, el Kremlin rechazó las afirmaciones de que el líder de la oposición rusa Alexey Navalny fue envenenado, según informó Al Jazeera. Cinco países europeos evaluaron que Navalny murió por envenenamiento hace dos años. Navalny, un feroz crítico del presidente Vladimir Putin, murió en una colonia penal ártica el 16 de febrero de 2024, mientras cumplía una condena de 19 años.
En otras noticias, la comunidad de Tumbler Ridge en Canadá recibió una gran muestra de apoyo después de un tiroteo en una escuela. Jim Caruso, que viajó 700 millas para estar allí, dijo: "Quería estar aquí para brindar cierto nivel de consuelo. Quería abrazar a la gente, rezar por ellos y, lo más importante, llorar con ellos", según The Guardian.
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