Después de dos años de intenso debate público, 2025 se perfila como un período de estabilización para la industria de la IA, particularmente para la predicción de tokens basada en Modelos de Lenguaje Extensos (LLM). Las ansiedades iniciales y las grandes predicciones en torno a los modelos de IA, que dominaron las conversaciones en 2023 y 2024, parecen estar atenuadas por una creciente sensación de realismo.
El sentimiento predominante sugiere que, si bien las tecnologías actuales de IA ofrecen una utilidad significativa, también son demostrablemente defectuosas y susceptibles a errores. Esta perspectiva, sin embargo, no es universalmente aceptada. Inversiones financieras sustanciales y argumentos persuasivos continúan apoyando la noción de una trayectoria revolucionaria y transformadora para la IA.
El cronograma para un cambio tan radical, sin embargo, se está extendiendo constantemente, en gran parte debido a un consenso de que son necesarios más avances tecnológicos. Las primeras afirmaciones de una inminente inteligencia artificial general (IAG) o superinteligencia (ASI) no han desaparecido por completo, pero se consideran cada vez más como tácticas promocionales empleadas por los capitalistas de riesgo.
Los constructores de modelos fundacionales comerciales se enfrentan al desafío de que, para tener éxito, deben ser algo más que una campaña de marketing.
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