El presidente chino, Xi Jinping, declaró que la reunificación de China y Taiwán es un objetivo inevitable para Pekín. En su discurso de Año Nuevo, pronunciado el miércoles, un día después de la conclusión de los ejercicios militares chinos cerca de Taiwán, Xi hizo hincapié en los lazos culturales e históricos entre los pueblos de ambos lados del Estrecho de Taiwán.
Xi describió la reunificación como "una tendencia de los tiempos" que no se puede detener. También destacó el establecimiento en 2025 de un Día anual de la Recuperación de Taiwán, que conmemora el fin del dominio japonés sobre la isla tras la Segunda Guerra Mundial.
China considera a Taiwán como una provincia separatista que debe reunificarse con el continente, por la fuerza si es necesario. Taiwán, oficialmente conocida como la República de China, tiene su propio gobierno elegido democráticamente y se considera una entidad soberana. Las relaciones entre ambos se han tensado en los últimos años, sobre todo tras el aumento de la actividad militar de China cerca de la isla.
Estados Unidos mantiene una política de "ambigüedad estratégica" con respecto a Taiwán, sin confirmar ni negar si intervendría militarmente en caso de un ataque chino. Sin embargo, Estados Unidos ha aumentado su presencia militar en la región y ha expresado su firme oposición a cualquier intento unilateral de China de alterar el statu quo.
El ejército chino concluyó el martes unos juegos de guerra en torno a Taiwán, una medida que suscitó la condena de Taipéi y Washington. Estos ejercicios incluyeron simulacros de ataques contra objetivos taiwaneses y se consideraron una demostración de fuerza destinada a intimidar a la isla.
El gobierno taiwanés ha pedido repetidamente el diálogo con Pekín sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, pero estas propuestas han sido rechazadas por China, que insiste en que Taiwán debe aceptar el modelo de gobernanza de "un país, dos sistemas", similar al de Hong Kong. Sin embargo, el apoyo público a este modelo en Taiwán es bajo. Se espera que en los próximos meses continúe la presión diplomática y militar de China sobre Taiwán, mientras Pekín trata de avanzar en su agenda de reunificación.
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