Irán se enfrenta a protestas crecientes impulsadas por una grave crisis económica. Miles de personas han salido a las calles, provocadas por una fuerte devaluación de la moneda y una inflación vertiginosa. Las manifestaciones comenzaron recientemente y continúan en varias ciudades.
El Rial iraní se ha desplomado y la inflación ha aumentado drásticamente el costo de vida. El gobierno está intentando un nuevo enfoque, llamando al diálogo. Ali Akbar Dareini, investigador del Centro de Estudios Estratégicos, y Marzie Khalilian, analista política, están observando de cerca la respuesta del gobierno. Stephen Zunes, profesor de política en la Universidad de San Francisco, ofrece un análisis externo.
El impacto inmediato se traduce en una mayor presión sobre el gobierno para que aborde los problemas económicos. La capacidad del gobierno para ofrecer soluciones se ve obstaculizada por las sanciones de larga data. Las consecuencias de una mayor escalada siguen siendo inciertas.
La economía de Irán ha estado tensa durante años por las sanciones internacionales. Estas sanciones limitan el acceso a los mercados globales y a los sistemas financieros. Esto ha contribuido a la actual inestabilidad económica.
Los próximos pasos del gobierno y la respuesta de los manifestantes determinarán la trayectoria de la crisis. El mundo observa para ver si el diálogo puede reducir la tensión o si las protestas se intensificarán.
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