El mercado de la IA generativa muestra signos de divergencia: las aplicaciones de IA para el trabajo se enfrentan al escepticismo, mientras que el sector de los chatbots eróticos experimenta un crecimiento. Joi AI, una empresa con sede en Chipre especializada en bots de IA explícitos, informó que su bot Mona Lisa, diseñado para el "flirteo existencial", ha registrado más de 800.000 interacciones de chat con usuarios.
La empresa es una de las muchas que capitalizan la demanda de compañeros de IA capaces de interpretar roles y satisfacer fantasías específicas de los usuarios. Estas plataformas ofrecen una variedad de avatares, a menudo basados en tropos establecidos y personajes de ficción, para que los usuarios interactúen.
Los analistas de la industria sugieren que la visión tecno-idealista inicial de la IA transformando la fuerza laboral puede estar desvaneciéndose, mientras que aplicaciones de nicho como los chatbots eróticos están encontrando un mercado viable. El éxito de empresas como Joi AI indica la disposición de los consumidores a pagar por experiencias interactivas y personalizadas, incluso dentro del sector del entretenimiento para adultos.
El auge de estas plataformas de IA plantea cuestiones éticas sobre el potencial de explotación y la difuminación de las líneas entre las relaciones virtuales y reales. Sin embargo, el éxito financiero de estas empresas demuestra una clara demanda del mercado que actualmente está superando la adopción más amplia de la IA en otros sectores. La sostenibilidad a largo plazo y el impacto social de esta tendencia aún están por verse.
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