Eric Schmidt, el hombre que dirigió Google durante sus años de formación y lo llevó a convertirse en un gigante tecnológico, podría haber cambiado fácilmente las salas de juntas por las playas en 2020. A los 65 años, el retiro lo llamaba. Sin embargo, aquí está, pasados los 70, no solo activo, sino aparentemente lleno de energía, lanzando Bolt Data Energy, una empresa destinada a construir campus de energía y centros de datos en el corazón del oeste de Texas. ¿Qué alimenta este impulso continuo? La respuesta, según el propio Schmidt, reside en la perdurable influencia de un mentor improbable: Henry Kissinger.
La carrera de Schmidt después de Google es un testimonio de su creencia en el poder del trabajo significativo. No está simplemente tanteando el terreno; se está sumergiendo de lleno en la resolución de problemas complejos. Bolt Data Energy, por ejemplo, aborda la creciente demanda de potencia de procesamiento de datos, una demanda inextricablemente ligada al auge de la inteligencia artificial. Estos centros de datos, la infraestructura física que sustenta el mundo digital, requieren enormes cantidades de energía, lo que presenta tanto un desafío como una oportunidad para la innovación.
"El trabajo significativo te mantiene comprometido y lleno de energía", le dijo Schmidt a Fortune en un correo electrónico, destacando la fuerza impulsora detrás de sus continuos esfuerzos. Pero fue su relación con Kissinger lo que realmente moldeó su perspectiva. "Henry Kissinger fue mi mejor amigo y mentor, y trabajó todos los días hasta pasados los 100 años. Creía que los períodos de grandes cambios exigen responsabilidad y acción, no desapego".
Esta filosofía es particularmente relevante en la era de la IA. Schmidt, junto con Kissinger, reconoció el potencial transformador –y los posibles escollos– de la inteligencia artificial mucho antes de la actual ola de herramientas de IA generativa como ChatGPT arrasara el mundo. Su colaboración culminó en el libro de 2021, "La Era de la IA: Y Nuestro Futuro Humano", una exploración premonitoria de las implicaciones de la tecnología para la sociedad, la gobernanza y las relaciones internacionales.
La génesis de esta asociación fue inesperada. Al principio del mandato de Schmidt como CEO de Google, invitó a Kissinger a la sede de la empresa. Kissinger, conocido por su agudo intelecto y su pensamiento estratégico, no se anduvo con rodeos. Según se informa, les dijo a los empleados de Google que la empresa, con su acceso sin precedentes a la información y su capacidad para moldear narrativas, representaba una amenaza significativa. Esta confrontación inicial desató un diálogo que evolucionó hasta convertirse en una profunda amistad y una asociación intelectual.
La influencia de Kissinger en Schmidt se extiende más allá de lo teórico. Es un llamado a la acción, una creencia de que aquellos con el conocimiento y los recursos tienen la responsabilidad de guiar los avances tecnológicos hacia el bien público. Esto es evidente en la participación activa de Schmidt en la configuración del panorama de la IA, garantizando que su desarrollo se alinee con las consideraciones éticas y las necesidades sociales.
La colaboración entre Schmidt y Kissinger destaca la importancia del pensamiento interdisciplinario para navegar por las complejidades del mundo moderno. Kissinger, el experimentado diplomático y estratega, aportó una perspectiva histórica y una profunda comprensión de la geopolítica. Schmidt, el visionario tecnológico, proporcionó información sobre el funcionamiento interno de la inteligencia artificial y sus posibles aplicaciones. Juntos, ofrecieron una visión matizada y completa de los desafíos y las oportunidades que se avecinan.
Si bien el fallecimiento de Kissinger en 2023 marcó el final de una era, su influencia en Schmidt sigue siendo profunda. La continua dedicación de Schmidt a abordar desafíos complejos, desde la infraestructura energética hasta la gobernanza de la IA, es un testimonio del legado perdurable de Kissinger. Está impulsado por un sentido de responsabilidad, una creencia de que la inacción no es una opción frente a un cambio tecnológico transformador. A medida que la IA continúa evolucionando a un ritmo exponencial, el compromiso de Schmidt de guiar su desarrollo en beneficio de la humanidad sirve como un poderoso ejemplo de liderazgo y previsión. No solo está construyendo centros de datos; está construyendo un futuro donde la tecnología sirva a la humanidad, un futuro moldeado por la sabiduría del pasado y las posibilidades del presente.
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