Ucrania y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo del 90 por ciento sobre un plan para poner fin a la guerra con Rusia, pero el control de la planta de energía nuclear de Zaporizhzhia sigue siendo un punto importante de discordia, según el presidente Volodímir Zelenski. La planta, ubicada en la región de Zaporizhzhia, en el sur de Ucrania, ha estado bajo ocupación militar rusa desde las primeras etapas del conflicto.
Los seis reactores de la planta están actualmente cerrados, y los expertos nucleares han advertido contra el reinicio de la generación de electricidad mientras persisten los combates debido a preocupaciones de seguridad. Tanto Ucrania como Rusia buscan controlar las operaciones de la planta después de la guerra, viéndola como un activo energético crucial con una capacidad de generación de seis gigavatios, suficiente para abastecer a un país del tamaño de Portugal.
Estados Unidos también ha expresado interés en la instalación, viéndola como una oportunidad para promover aún más los intereses económicos estadounidenses dentro de un acuerdo de paz. Zelenski declaró que los negociadores estadounidenses han propuesto una operación conjunta de la planta en la que participen Estados Unidos, Rusia y Ucrania, una idea a la que Kiev se opone.
El estatus de la planta de Zaporizhzhia ha sido motivo de preocupación internacional desde su captura por las fuerzas rusas. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha pedido repetidamente una zona desmilitarizada alrededor de la planta para evitar un posible accidente nuclear. El Director General del OIEA, Rafael Grossi, ha enfatizado la fragilidad de la situación y la necesidad de que todas las partes ejerzan la máxima moderación.
La disputa sobre la planta destaca las complejas consideraciones geopolíticas y económicas entrelazadas con el conflicto en Ucrania. El control de la planta no solo proporciona importantes recursos energéticos, sino que también conlleva un peso estratégico y simbólico. Las negociaciones en curso reflejan los intereses contrapuestos de las partes involucradas y los desafíos para alcanzar un acuerdo de paz integral.
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