¿Es tomar una aspirina extra un hábito inofensivo o una apuesta arriesgada? Cuando el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló en una reciente entrevista con el Wall Street Journal que toma una dosis de aspirina más alta de lo que le aconsejan sus médicos, levantó cejas y desató una avalancha de preguntas. A los 79 años, Trump declaró que toma 325 mg de aspirina al día, una dosis que su médico, Sean Barbabella, confirmó que está destinada a la prevención cardíaca, pero que se considera "en el extremo superior" para ese propósito. Pero, ¿cuáles son los peligros reales de exceder las dosis recomendadas de aspirina y qué deben saber los lectores sobre este medicamento común de venta libre?
La aspirina, o ácido acetilsalicílico, ha sido un elemento básico en los botiquines durante más de un siglo. Sus usos principales van desde el alivio del dolor y la reducción de la fiebre hasta la prevención de coágulos sanguíneos. La aspirina en dosis bajas, generalmente 81 mg, a menudo se recomienda para personas con alto riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Funciona inhibiendo la producción de tromboxano, una sustancia que hace que las plaquetas se agrupen y formen coágulos. La justificación de Trump, tal como la expresó, es asegurar "sangre agradable y delgada que fluya por mi corazón".
Sin embargo, los profesionales médicos advierten contra la auto-prescripción de dosis más altas. "Si bien la aspirina puede ser beneficiosa para ciertas personas, exceder la dosis recomendada puede aumentar significativamente el riesgo de efectos adversos", explica la Dra. Emily Carter, cardióloga del National Heart Institute. "La preocupación más común es el sangrado gastrointestinal. La aspirina puede irritar el revestimiento del estómago, lo que lleva a úlceras y hemorragias potencialmente mortales".
El propio Trump reconoció un efecto secundario, señalando que la dosis más alta "causa hematomas". Esto se debe a que el efecto anticoagulante de la aspirina puede facilitar el sangrado, incluso por lesiones menores. Otros efectos secundarios potenciales incluyen tinnitus (zumbido en los oídos), náuseas y, en casos raros, complicaciones más graves como daño renal o accidente cerebrovascular hemorrágico.
"La decisión de tomar aspirina, especialmente en dosis más altas, siempre debe tomarse en consulta con un proveedor de atención médica", enfatiza la Dra. Carter. "Se deben considerar factores como la edad, el historial médico y otros medicamentos para determinar la dosis adecuada y evaluar el perfil de riesgo-beneficio del individuo".
Para muchos, los beneficios de la aspirina en dosis bajas superan los riesgos, particularmente para aquellos con antecedentes de enfermedad cardíaca. Sin embargo, para otros, los riesgos pueden ser demasiado altos. También se deben considerar estrategias alternativas para la salud del corazón, como mantener una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente y controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.
El hábito de la aspirina de Trump sirve como un recordatorio de la importancia de la toma de decisiones informada cuando se trata de medicamentos. Si bien la aspirina está disponible, no está exenta de riesgos. Antes de aumentar su dosis o comenzar un régimen diario de aspirina, consulte con su médico para asegurarse de que sea la opción correcta para usted. La salud de su corazón merece una conversación.
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